















La entrada de José Luis Rodríguez Zapatero en el mercado del petróleo tiene una fecha y momento específicos: año 2021 y sus gestiones para favorecer la implantación del 5G de la tecnológica china Huawei. Así se desvela en el libro Todos los hombres de Sánchez (editorial Deusto) y así lo relatan varios empresarios de la trama de los hidrocarburos desde hace dos años a THE OBJECTIVE: en «pago a ese blanqueamiento», el Gobierno chino —principal comprador de crudo venezolano tras las sanciones internacionales a Venezuela— pagó a Zapatero disponiendo de sus «cupos» de petróleo venezolano en el año 2021.
En aquellas fechas, comisionistas y lobistas pugnaban por una cuota mayor en varios negocios, en los que se incluía la mediación en los rescates financieros de Air Europa, Plus Ultra y Duro Felguera. Sin embargo, fueron el intento de «cambiar a los jugadores» en la trama del fuel y las fricciones por hacerse con el favor de la entonces número dos de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez, los elementos que dinamitaron la cohabitación de las dos facciones socialistas en los negocios internacionales.
El impacto de esta información sobre el Gobierno es importante, en la medida en que la operación de blanqueamiento de Huawei mediada por Zapatero arrastró a Pedro Sánchez hacia un respaldo explícito a la tecnológica china en las redes 5G, desmarcándose de sus socios de la Unión Europea, de EEUU, aun pese a las advertencias de la OTAN, porque la compañía china acusada de espionaje ponía en riesgo las comunicaciones y la ciberdefensa europea. Como desveló este periódico, la red de influencias desplegada sobre Moncloa y sus satélites consiguió incluso un pronunciamiento público del presidente del Gobierno apenas unas semanas después, logrando el hito de que Pedro Sánchez respaldara a Huawei —contra el criterio de sus aliados internacionales— en una cuestión de seguridad nacional. Detrás de este apoyo explícito se escondía una contraprestación económica para el expresidente Zapatero que, como desveló este periódico, se benefició de «pagos millonarios de PDVSA», según consta en el sobre aportado por Víctor de Aldama a la Justicia española.
Según revelan testigos directos de las operaciones petrolíferas, Zapatero no tuvo influencia alguna en Venezuela, ni tampoco buena relación con Delcy Rodríguez —quien por aquellas fechas no le apodaba «mi príncipe», sino «el siniestro»—, hasta 2021. Su amigo y contacto era Jorge Rodríguez, hermano de Delcy, si bien la entonces ministra del petróleo era la responsable de conceder los «cupos» para la compraventa del crudo venezolano tipo Merey —de alto valor pero de muy costoso refinado por su alta densidad y contenido en azufre—, y era su amigo el comisionista Víctor de Aldama, quien era beneficiario de un cupo, gracias a un acuerdo de relajación de deportaciones de ciudadanos venezolanos en EEUU, alcanzado con un senador norteamericano y conocido traedor del petróleo.
Desde 2017, tras las sanciones internacionales (EEUU y la Unión Europea) a la compra del petróleo de Venezuela por la involución democrática en el país y la represión a la población civil, China se convirtió en el principal comprador del petróleo venezolano, desplazando en el ranking la histórica predominancia de los EEUU, coyuntura hábilmente aprovechada por el expresidente Zapatero. Su acercamiento a China se remonta a hace una década, pero fue en 2021 cuando se erigió como el principal lobista para el régimen asiático, trabajando activamente para atender a la necesidad de Huawei de implantarse en las redes 5G en España, «[obteniendo] el favor de los chinos, [introduciéndose] en el mundo del petróleo y [sacando] de la jugada a Aldama y a Ábalos».
Los recelos de Zapatero con Aldama empezaron a finales de 2018, cuando los Hidalgo contrataron a ambos de forma simultánea para desplegar dos vías paralelas de recuperación de los 200 millones de dólares que tenía retenida la aerolínea de Globalia en Venezuela, por una deuda contraída por parte de PDVSA. La escasa influencia del expresidente en aquel momento con las autoridades de Caracas le hizo fracasar. Sin embargo, su acercamiento con los chinos, concretamente la mediación para la implantación del 5G, le abrió las puertas del Palacio de Miraflores y del mercado del fuel, con acceso a los «cupos» de la petrolera estatal venezolana PDVSA.
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