

























Por allá en 2017, la canción “Agüita e coco” comenzó a colarse en las radios y en las playlists. Su intérprete, Simón Grossmann, debutaba formalmente con su disco «Ciclos».
Grossmann tiene 31 años. Nació en Caracas, pero a los 15 emigró a Estados Unidos. Aunque siempre hizo música, su carrera comenzó el día que decidió enviarle un correo a José Luis “Cheo” Pardo -guitarrista y miembro fundador de Los Amigos Invisibles-, y con él hizo su primer álbum.
Hoy, casi diez años después de aquel debut y con cuatro discos más en su repertorio, Simón regresa a cantar a Venezuela por tercera vez. Tras su paso por el Cusica Fest 2022 y un show en solitario en el Anfiteatro de El Hatillo en 2024, ahora se subirá al escenario del Caracas Music Hall de Cusica para presentar su más reciente álbum, «Empezar ganando».
Además, en julio se presentará en el festival Lollapalooza en Chicago. No solo es el único venezolano en el lineup de esta edición, sino el tercero en toda la historia del festival, después de Los Amigos Invisibles y Rawayana.

–Naciste en Venezuela, pero gran parte de tu vida la has vivido en el extranjero. ¿Estar fuera del país hizo más fácil o más difícil el camino para desarrollar tu carrera musical?
-No sabría decirte, porque mi experiencia empezó fuera de Venezuela. Sin duda alguna, creo que para internacionalizarse, estar fuera del país es un paso adelantado.
-¿Fue difícil entrar a la industria?
-Tuve mucha suerte desde el inicio. Yo hacía música desde que estaba en Venezuela; me fui a los 15 años, no era tan pequeño, y un día dije: «Déjame hacer un intento en esto». Le mandé un correo a «Cheo» Pardo, una persona a la que no conocía y a la que no tenía acceso. Solamente se lo envié, le gustó la música y eso me llevó a grabar un disco con él en Nueva York. Tuve suerte en ese momento, para iniciar digamos. Cheo es alguien muy respetado en la industria venezolana y él me abrió las puertas. Si a Cheo le gustaba Simón, debía ser porque Simón tenía algo que ofrecer. Ha sido más difícil seguir que empezar.
-¿Cómo se mantiene Venezuela presente en tus temas y en tu sonido actual?
-Venezuela siempre está presente. Yo hablo venezolano, soy venezolano y simplemente vivo fuera. Creo que mi lenguaje, las cosas que pasan por mi cabeza y la nostalgia que tienen mis canciones siempre van a estar atadas a mi país y a lo que para mí son los good old days (los buenos viejos tiempos). Dentro de lo intangible, en mis canciones Venezuela siempre está ahí.
-Tu música se mueve en un espacio muy orgánico y tropical. ¿Ha sido difícil abrirse paso en una industria donde hoy en día predominan los ritmos urbanos?
-Yo estoy haciendo mi propio camino. Honestamente, no quiero decir que no he caído en la tentación o en la comparación porque es inevitable, pero cada vez me doy más cuenta de que si te quedas firme en tu camino, fiel a lo que eres y auténtico con lo que sabes hacer, es más fácil lidiar con las comparaciones o con el éxito que todavía no ha llegado, pero que sabes que va a llegar. Cuando llegue, será algo con lo que vas a estar en paz. Si de repente un día dices: «Quiero cambiar todo porque en verdad lo que quiero es ser famoso», empiezas a hacer algo, te va bien, pero luego tienes que mantener una imagen que no eres tú. Yo siento que me volvería loco.
-Mencionando justamente el tema de la fama, una vez dijiste: “La idea de un artista es cuidar su comunidad y hacerla crecer”. En la práctica, ¿cómo construyes y proteges tu propia comunidad?
-Manteniéndome auténtico y haciendo la música que para mí es importante; seguir explorando desde la curiosidad y no desde la intención de ser famoso. Yo creo que todo el mundo tiene un don, algo especial, y vino a este mundo a hacer algo específico. Ese don no es para nuestro propio beneficio, sino para el de las personas que están a nuestro alrededor. Para mí, ese don es la música, y si lo utilizo de mala manera, siento que estoy cometiendo un pecado.
-¿Qué es lo que te inspira a componer? ¿Buscas mover el piso de los demás?
-No, para nada. El proceso es bastante egoísta de alguna manera. Yo hago algo que despierte mi propia curiosidad, si la despierta, lo termino. Es muy loco, porque cuando te enfocas en complacerte a ti mismo, de alguna forma también terminas complaciendo a los demás.
-Alguien va a conectar.
-Exacto. Si tú no te estás complaciendo a ti mismo, estás disparando a lo loco porque piensas que le podría gustar a alguien. En cambio, si a ti te gusta, estás 100% seguro de que por lo menos a una persona le gusta, a ti.
-Vienes al país con «Empezar ganando», tu disco más ambicioso hasta la fecha. ¿Qué diferencia a este álbum de los anteriores?
-Es un disco que a nivel de sonido es grande, mucho más moderno, más pop, digamos… aunque no sé si me quiero ir por ahí. Es el álbum más grande a nivel del tiempo que me tomó grabarlo y la energía que demandó fue bastante fuerte. Al mismo tiempo es bastante personal; la historia que estoy contando es sumamente cercana a mí y la sigo viviendo. Creo que eso determina lo ambicioso, porque ha sido un viaje muy loco. Yo escribí el disco pensando que tenía cierta sabiduría para compartir y resulta que, cuando salió, me di cuenta de que no sabía nada. Ahorita es que estoy viviendo lo que pensaba que ya sabía. El disco me dijo: «Tú querías dártelas de sabio, aquí tienes».
-¿Es decir que el disco te ha dado golpes?
-100%. Me ha dado un par.
-El título del álbum es muy optimista. ¿De dónde salió esa frase? ¿Siempre has sido una persona optimista o hubo alguna situación que te hizo conectar con ella en particular?
-Siempre he sido bastante optimista. Honestamente, siempre pienso que a la larga todo va a salir bien. El título de este disco me llegó. De hecho, tengo aquí la libreta donde lo escribí. Para mí, «empezar ganando» no tiene que ver con un tema de ganador o victoria, sino con hacer las cosas desde el amor, la autenticidad y desde el estar abierto a la incertidumbre. Eso, ahí es «empezar ganando», porque cualquier cosa que pase, sea mala, buena, un fracaso o una victoria, siempre va a terminar sumándole algo a tu vida.
-¿Qué expectativas tienes de reencontrarte con el público de tu país?
-Estoy demasiado emocionado. La expectativa es emoción y ya. Bueno, de hecho, estoy más nervioso que emocionado, pero son nervios de los buenos. Es esa sensación de cuando estás a punto de salir con la chama que te gusta.
-¿Qué es lo primero que quieres hacer apenas pises Venezuela?
-Quiero abrazar a mis sobrinas.
-Muchos artistas que emigraron coinciden en que la nostalgia es un gran motor creativo. Ahora que regresas con esta gira, ¿sientes que cantar estas canciones en Caracas les dará un sentido diferente?
-Sí, es un full circle (cerrar un ciclo o volver al punto de partida) que está haciendo la música. Son canciones que nacieron de querer estar ahí, y ahora estarán allí. Es loco porque no sé cómo me voy a sentir después, pero ahorita estoy emocionado.
-¿Cuál es la canción que más te entusiasma cantar en este show?
-Estamos tocando un tema en la gira que no es de «Empezar ganando», sino de «Bahía Margarita», que se llama “Fondo del mar”. Es una de mi canciones favoritas y nunca la habíamos tocado en vivo. Todas las noches me emociona tocarla, pero estoy más emocionado por tocarla en Venezuela.
-Eres el único venezolano que estará este año en el Lollapalooza de Chicago. ¿Cómo fue el momento en el que te enteraste y qué significa llevar la bandera en uno de los festivales más importantes del mundo?
-Me enteré de sorpresa. Usualmente, cuando se organiza una gira, uno está muy enterado del proceso, de qué es una posibilidad y qué no. Yo estaba en casa de un pana en México y me llamó mi mánager para preguntarme: «¿Qué haces en julio?». Le respondí: «No sé, dime tú», y ahí me dijo: «Es para ver si quieres ir a tocar al Lollapalooza». No lo podía creer. Por un momento pensé que me estaba jodiendo, pero ya era oficial. Es muy loco porque el día anterior yo le estaba pidiendo una buena noticia y él me decía: «Tranquilo, hermano, todo tiene su momento, esto es algo de ir paso a paso». Y al día siguiente me llama con esto.
Desde entonces ha sido muy lindo ver que los frutos de estar diez años trabajando en esto empiezan a tomar forma. No solo soy el único venezolano en esta edición, sino que los otros que se han presentado en la historia del festival han sido Los Amigos Invisibles y Rawayana. Siento que estoy siguiendo unos buenos pasos, es una gran señal de que voy por buen camino.
-¿Estabas pasando por una mala racha cuando llegó la noticia?
-Es posible, sí. El optimismo es una herramienta muy frágil. A veces uno dice «todo va a salir bien», pero ¿cuándo? Estaba pasando por uno de esos días. Es muy loco cuando le pides algo a Dios o al universo y te dice: «Aquí está, deja de quejarte. Deja la lloradera que vas por buen camino. Déjame ponerte esto en el mapa para que entiendas que la vaina va para allá. Simplemente ve a representar».
Hace poco tuve una epifanía, como cuando el tío Ben le dice a Peter Parker en Spiderman que un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Eso fue lo que sentí. Una de las cosas que uno tiene que asumir previo al éxito o a la fama es la responsabilidad de tenerla. Cuando llegó lo del Lolla pensé: ¿Cuál es mi responsabilidad en esto? Es ir a representar a Venezuela. ¿Cómo? Haciéndolo como vengo haciéndolo desde hace diez años. Por más que haya otros artistas representando al país de distintas maneras, yo lo voy a hacer a mi modo: siendo venezolano y tocando mi música. Será alternativa o será esto o aquello, pero yo soy venezolano, por lo que ya es música venezolana.
-Para este festival, mucha gente te va a escuchar por primera vez. ¿Cómo estás preparando ese setlist?
-Puro palo.
-¿Cuáles son las canciones que no pueden faltar?
-O sea, “Pienso” no puede faltar, “Limón y sal”, “Agüita e coco”, “Bebe”, “Daikirí”… Por aquí tengo el setlist, de hecho. “Café con leche” tampoco puede faltar. Más allá de palos, tienen que ser canciones muy activas porque la gran mayoría del público va a ser gringo.
-Después de tachar la meta de Lollapalooza y terminar la gira de «Empezar ganando», ¿cuál es el próximo gran paso de tu carrera?
-Otro disco. Un par de discos más y ya estamos en proceso de hacerlos. Se siguen armando más shows y este año ha estado bastante ocupado, gracias a Dios. Así que hacer más música que siga despertando mi curiosidad y volver un poco a los inicios.

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