
























Los «sismos fantasmas» o sentir que siempre tiembla, asustarse fácilmente con cualquier ruido, taquicardia o llanto sin motivo e insomnio son algunas manifestaciones que pueden presentarse después de un trauma como un fuerte terremoto. Según explicó la psicóloga Andrea San Gil, se llama hipervigilancia, y una buena manera de controlarlo es con la respiración.
En sus redes sociales (@psicologiasincera) y con un post que despeja muchas inquietudes, la especialista explica que sentir que el suelo sigue temblando es una «respuesta normal ante el terremoto». Asegura que es la manera como el sistema nervioso libera la energía acumulada del trauma.
«Tu cerebro está intentando protegerte, dale tiempo para entender que ya pasó el peligro», escribe. Desaconseja reprimir las emociones, ver todo el tiempo videos del evento o tratar de controlarse con frases como «tienes que ser fuerte».
Lo ideal es buscar regularse con la respiración, no aislarse socialmente y, al recordar lo ocurrido, intentar no enfocarse en lo malo sino en cómo lo enfrentaron: «logramos evacuar, nos cuidamos mutuamente…».
«Para evitar que este estrés agudo se convierta en un trauma a largo plazo, es vital que empecemos a aplicar primeros auxilios psicológicos desde ya», advierte y se ofrece a conversar con la gente a través de los comentarios.
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