Mientras comienza el juicio en Bélgica contra Sergio Roberto de Carvalho, alias el “Pablo Escobar” de Brasil, los cargos en su contra muestran hasta qué punto el tráfico de cocaína se ha convertido en un negocio global cada vez más opaco y sofisticado. También reflejan el creciente papel de Brasil en este comercio, sobre todo como plataforma hacia Europa, y cómo los grandes capos han ido cediendo terreno a intermediarios de bajo perfil.
De Carvalho, exmayor de la Policía Militar de Brasil, construyó su carrera criminal apoyándose en identidades falsas y redes de corrupción, y tras una larga búsqueda fue finalmente detenido en junio de 2022.
El caso ilustra cómo los capos de alto perfil, como Pablo Escobar —con quien a menudo se compara a De Carvalho—, han dejado de dominar la cadena logística. En su lugar, han surgido intermediarios discretos que coordinan cargamentos a través de fronteras sin necesidad de controlar territorios ni grupos armados. Actúan como nodos clave en redes internacionales cada vez más complejas y difíciles de desmantelar. El caso de Sebastián Marset, otro intermediario regional, confirma que estos perfiles se convirtieron en la norma y no en la excepción.
2. La corrupción e impunidad son factores centrales
De Carvalho fue condenado por varios delitos mientras seguía activo en la Policía Militar. En 1998 recibió una pena de 15 años por tráfico de drogas, pero fue recién expulsado de la institución en 2010. Lejos de ser una anomalía, esto sugiere que la corrupción puede ser tan —o incluso más— eficaz que la violencia para sostener a las redes actuales.
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3. La identidad como herramienta criminal
El uso de múltiples alias y documentos falsos le habría permitido a De Carvalho operar en varios continentes. El caso muestra cómo los traficantes explotan las fallas de los sistemas internacionales de identificación y financieros. En 2020 fue detenido en España con una identidad surinamesa falsa, sin que las autoridades pudieran determinar quién era en realidad. Tras pagar la fianza y quedar en libertad, hizo que un médico firmara un acta de defunción falsa, donde se atestiguaba que “Paul Wouter” —su alias— había muerto de Covid-19 y desapareció. Después habría vivido en Portugal, Ucrania y Dubái bajo distintas identidades, hasta su captura en Hungría en 2022, cuando utilizaba un pasaporte mexicano falso.
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4. Brasil como punto clave para el envío de cocaína hacia Europa
Según las acusaciones en su contra, De Carvalho organizó vuelos para mover droga desde Perú y Bolivia hacia Brasil y, desde allí, envió la cocaína a Europa a través de puertos internacionales brasileños a partir de 2017. Para cuando fue detenido en 2022, las autoridades estimaban que había coordinado el envío de al menos 45 toneladas de cocaína al mercado europeo.























