El presidente Gustavo Petro ha intensificado la ofensiva contra Iván Mordisco, el criminal más buscado de Colombia. Pero, tras años de operaciones militares y repetidos anuncios fallidos sobre su muerte, el líder guerrillero sigue evadiendo a las autoridades.
El 26 de marzo, las Fuerzas Militares reportaron un bombardeo en el departamento de Vaupés, en el suroriente del país, dirigido contra Néstor Gregorio Vera, alias “Iván Mordisco”, líder de una de las principales facciones disidentes de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), conocida como el Estado Mayor Central (EMC).
“El objetivo de la campaña es que el Estado neutralice a alias ‘Mordisco’, por quien se ofrece una recompensa de hasta 5.000 millones de pesos [US$ 1,3 millones]”, escribió el ministro de Defensa colombiano, Pedro Sánchez, en su cuenta de X tras el operativo.
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Aunque los primeros reportes apuntaban a la muerte de Mordisco tras el operativo, un informe del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses desmintió esta versión al publicar la lista de fallecidos, entre los que figuraban varios integrantes de su anillo de seguridad.
Desde que rechazó el acuerdo de paz entre las FARC y el gobierno colombiano en 2016, el poder criminal de Mordisco ha crecido de forma sostenida hasta convertirlo en uno de los principales objetivos militares en el país. Con más de 30 años de experiencia en combate, lidera una facción disidente que supera los 4.000 integrantes y tiene presencia en diez de los 32 departamentos de Colombia. Además, en marzo de 2024, se convirtió en el primer líder criminal en apartarse del proyecto de Paz Total impulsado por Petro.
Las falsas muertes de Iván Mordisco
La reciente operación se suma a al menos otros dos episodios en los que el gobierno colombiano y medios locales han dado erróneamente por muerto al comandante guerrillero.
En julio de 2022, el entonces ministro de Defensa, Diego Molano, anunció que el comandante guerrillero había sido abatido en un operativo militar. En esa ocasión, las autoridades encontraron su distintiva boina, pero no su cuerpo. Tres meses después, Mordisco reapareció en un video.
En abril de 2025, tras un ataque militar contra uno de sus campamentos en Caquetá, el hallazgo de su computador, sus gafas y su fusil volvió a alimentar versiones sobre su muerte. Una vez más, resultaron infundadas.
Recientemente, las autoridades han estrechado el cerco sobre Mordisco. Se presume que alias “Lorena”, su pareja y madre de su hijo, habría muerto en el bombardeo más reciente. Además, cuatro de sus hermanos han sido capturados en el último año, tres de ellos en marzo de 2026. Petro incluso solicitó apoyo a Estados Unidos para ubicarlo durante una reunión bilateral en febrero de 2026.
¿Por qué ha sido tan difícil perseguir a Iván Mordisco?
Pese a una década de presión militar, Iván Mordisco ha logrado sostener y expandir su poder criminal. Su capacidad para evadir a las autoridades responde a una combinación de factores geográficos, estrategia operativa y el apoyo de algunas comunidades en sus áreas de influencia.
Las investigaciones de InSight Crime indican que su principal zona de movilidad se concentra en la Amazonía colombiana, especialmente los departamentos de Guaviare, Caquetá, Amazonas y Vaupés, donde opera el Bloque Amazonas del EMC. Allí, la densa selva ofrece refugio frente a operaciones militares, mientras que los ríos funcionan como corredores estratégicos para el tráfico de drogas y el desplazamiento de los combatientes.
A esta ventaja territorial se suma un esquema de seguridad altamente experimentado, compuesto por unos 50 guerrilleros con décadas de trayectoria en combate.
En el núcleo, un grupo de confianza garantiza su protección y facilita desplazamientos rápidos. Un segundo anillo controla corredores estratégicos, ríos y puntos de abastecimiento. En un tercer nivel, una red de milicianos y colaboradores civiles cumple funciones de vigilancia, actuando como un sistema de alerta temprana en las zonas bajo influencia del grupo.
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Sin embargo, el factor más determinante en su capacidad de evasión es el control territorial que ejerce su organización en varias zonas del suroriente del país.
Las disidencias de las FARC han consolidado esquemas de gobernanza criminal que incluyen la imposición de normas, la regulación de la vida cotidiana y la cooptación de la sociedad civil. En varias zonas, el EMC ha implementado sistemas de “carnetización” para la población local, con los que controla quién puede transitar por el territorio, impone restricciones a la movilidad y regula el transporte. Estas prácticas le permiten monitorear en tiempo real la presencia de actores externos, incluidas las fuerzas estatales.
























