La situación informativa es muy mejorable debido al control político de los medios públicos, además de las subvenciones abiertas o encubiertas a medios privados afines

Estudios de RTVE.EL MUNDO
Actualizado
¿Sabe el público español lo que está en juego en las elecciones europeas de esta semana, aparte de las consideraciones de política interna en un momento de gran división, propiciado por Pedro Sánchez y sus polémicas alianzas? ¿Pensará alguien, al llegar a la urna, en las disyuntivas a las que se enfrenta la Unión Europea cuando en varios países no gobiernan políticos europeístas y con la espada de Damocles del enfrentamiento con Rusia a través de Ucrania pendiendo sobre las cabezas de todos? Probablemente, muy pocos de los votantes habrán tenido en cuenta esas consideraciones europeas, entre otras cosas porque tradicionalmente en nuestro país no se sigue mucho la política internacional, y también porque ahora la fusión de todos los medios informativos en la caldera digital ha propulsado aún más al primer plano los contenidos basados en el espectáculo -incluidos los de polémica política- y arrinconado las noticias y sus explicaciones.
En algunos lugares subsisten medios, públicos o privados, más claramente informativos, como la BBC en Gran Bretaña o CNN en Estados Unidos, mientras que en España cumplen ese cometido algunos medios, generalmente procedentes de la prensa escrita no comprometida con intereses partidistas evidentes, entre ellos este periódico. Pero el entorno informativo general es más pobre debido a un hecho, del que son lamentablemente responsables los diferentes partidos en el poder desde el retorno de la democracia: todos ellos, del PP al PSOE, han seguido utilizando RTVE, heredada de la dictadura, como utensilio propagandístico, como han hecho con la mayor parte de las nuevas televisiones autonómicas.
La situación informativa es, pues, muy mejorable en España debido al control político de los medios públicos, además de las subvenciones abiertas o encubiertas a medios privados afines. Mirando el contexto europeo propio de esta semana, puede llamar la atención el informe del periodista norteamericano especialista en Europa central y del Este, Luke Johnson, editor de la web Public Sphere, sobre la situación en Polonia. El primer ministro europeísta y ex presidente del Consejo Europeo Donald Tusk, que recuperó el poder en las elecciones parlamentarias polacas de 2023, está tan irritado con la parcialidad informativa de la TV pública TVP que ha propuesto una solución quirúrgica sin precedentes.
Tusk, que como mínimo hasta las elecciones presidenciales del año próximo llevará una coexistencia difícil con el presidente del país, el conservador populista Andrzej Duda, ha decidido que TVP, incluso con las nuevas leyes sobre objetividad y neutralidad informativas, no tiene arreglo. Y desde hace varios meses está en marcha un proceso de liquidación total del canal público, tras la que se crearía un ente nuevo y diferente. A qué extremos hemos llegado...

























