La llegada de la extrema derecha podría instaurar un régimen de restricción de la libertad de expresión y de información como Francia no ha conocido nunca

AP
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El domingo próximo, si se confirmase la llegada del Reagrupamiento Nacional de Marine Le Pen al mando del poder ejecutivo tras la segunda ronda de las elecciones generales francesas, podría instaurarse un régimen de restricción de la libertad de expresión y de información como Francia no ha conocido nunca desde la Segunda Guerra Mundial. La extrema derecha, con su programa de privatización de todo el audiovisual público a favor de potentados que la respaldan, encabezados por el empresario de medios Vincent Bolloré, pretende recortar el pluralismo y la información a la que acceden los ciudadanos.
Por otra parte, un manifiesto de Reporteros Sin Fronteras (RSF) subraya qué medidas restrictivas prepara el RN a partir de unas declaraciones de Le Pen sobre el "admirable" sistema instaurado en la Hungría de Orban, que ratifican "la fascinación del RN con el control del periodismo". En esas declaraciones, Le Pen festejaba que Hungría esté "en la punta del combate por la libertad de los pueblos", cuando en realidad la situación húngara es grave: vigilancia y multiplicación de los ataques al secreto de las fuentes informativas, prohibiciones de publicación o de difusión audiovisual, presiones a la prensa para que respalde al Gobierno, incluida la supresión de las ayudas a los medios. "Intentamos aplicar lo que funciona en otras partes", ha explicado sin ambages la presidenta del grupo del RN en el Europarlamento, Hélène Laporte.
La privatización a favor de la parte más ultraconservadora del capitalismo francés es un utensilio que encabeza el programa del RN en cuanto a las libertades, mientras que en los países europeos donde domina la extrema izquierda, como España en particular, el sistema de restricción informativa propuesto se basaría, entre otras cosas, en bloquear la financiación de los medios críticos con el poder. En ambos casos, la víctima es el pluralismo, y los perdedores los ciudadanos, privados de un abanico de medios informativos diferentes y profesionales.
Ya está siendo muy visible, como en el caso de los medios de Rupert Murdoch en Estados Unidos y Gran Bretaña, con Fox News a la cabeza, el impacto de los que son propiedad del bretón Bolloré, que con sus cabeceras de extrema derecha -Le Journal du Dimanche, Europe 1 y CNews- es un soporte fundamental del RN, cuya polémica y finalmente fallida coalición con el partido conservador Les Républicains han apoyado desde el inicio. Pese a no lograr esa coalición, en todo lo demás el programa del RN ha sido incesantemente defendido y alabado por los medios de Bolloré. Posiblemente no sea él el que se quede con la radiotelevisión pública en cuanto sea privatizada, pero nadie duda de que irá a propietarios que son incondicionales del RN y de su proyecto de una Francia reglamentada y obediente.























