La profesionalidad de La Sexta queda de nuevo más que en entredicho, y subraya la tendencia imparable de los programas de debate, sobre temas ligeros o serios, a caer en el espectáculo puro

Enrique Bofill en La Sexta Xplica.ATRESMEDIA
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Tras un mes de asueto, regresamos sin saber bien si hojear y zapear es aún suficiente para seguir la deriva imparable de la televisión hispana hacia el puro espectáculo con dejes partidistas, disfrazado de programas periodísticos de actualidad. Lo del enfermero/actor Enrique Bofill en La Sexta pone nombre y apellido al más reciente e inverosímil esperpento en esta carrera hacia la desaparición de la información.
Por resumir lo que muchos lectores ya conocen sin duda, el pasado día 31, en el programa La Sexta Xplica, apareció este personaje afirmando que es enfermero y que para pagar el alquiler de su piso de 60 metros cuadrados en Barcelona, de 1.400 euros, se ve obligado a trabajar hasta 100 horas semanales en cuatro hospitales de la Ciudad Condal. Muy propio de esa cadena, este programa cargaba contra las condiciones de vida de los trabajadores en este injusto país capitalista.
Pronto sucedió lo inevitable en las redes, que si son transmisoras de bulos e insultos también lo son de datos curiosos. Muchos habían reconocido a Bofill como actor, con presencia en programas y series bien recientes. Y el personaje, respaldado por la cadena, tuvo que puntualizar: "Soy actor como hobby, de vez en cuando he hecho algún casting, pero solo es un hobby, como al que le gusta la cocina. Soy enfermero, trabajo en cuatro clínicas y evidentemente no hago 40 horas en todas".
(Por cierto: el precio medio de un alquiler de 60 metros cuadrados en Barcelona es de 1.100 euros, con lo que el de Bofill debe de ser muy lujoso).
Y aquí, ante el curioso silencio de La Sexta y del implicado, saltó el remate definitivo: hace pocos meses Bofill había recibido uno de los premios Mediterrani a actores y actrices y entonces, en otra entrevista -fácilmente accesible en YouTube- que el canal @eldisidenteOK inmediatamente recogía en la red social X, un exultante Bofill, tras ese certamen valenciano, revelaba que su afición a la actuación se había convertido en profesión en 2015, que ya no trabaja de enfermero desde entonces, y precisaba que tuvo la suerte de encontrar una "muy buena" representante que le consigue múltiples castings , contratos como actor y en publicidad, y bolos como presentador de eventos.
Es demasiado grosero todo ello. La profesionalidad de La Sexta queda de nuevo más que en entredicho, y de paso se subraya la tendencia imparable de los programas de debate, sobre temas ligeros o serios, a caer en el espectáculo puro, en la ficción interesada según el sesgo de la cadena o plataforma. Para ser invitados, incluso los profesionales y empresarios deben derrochar un estilo histriónico que ya no tiene nada que ver con el debate o la información, sino con el puro show business. Y con la manipulación partidista.






















