Reporteros Sin Fronteras se ha sumado a la petición urgente de protección para los periodistas de las emisoras comunitarias de radio en el Sahel, los únicos informadores profesionales capaces de trabajar sobre el terreno en esta parte de África

Rebeldes de Burkina Faso vigilan la entrada de la televisión estatal en 2022AP
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Mientras el voluble y desenvuelto Pedro Sánchez lanzaba esta semana su campaña para maniatar a los medios informativos mentirosos y fangosos, nos llegaban noticias de una campaña mucho más sangrienta al sur de nuestro país, que suma una crisis humana y periodística a las muchas y duras circunstancias que impulsan a tantos africanos a jugarse la vida en esos cayucos que intentan llegar a Canarias.
Las noticias nos llegaron el lunes a través de Reporteros Sin Fronteras (RSF), que se sumó a la petición urgente de protección para los periodistas locales en el Sahel que hicieron conjuntamente la semana pasada en Bamako, capital de Mali, más de 500 emisoras de radio comunitarias. El Sahel occidental, esa franja en el borde meridional del Sahara, está ocupado por países que casi todos fueron hasta 1960 colonias de Francia: Mali, Mauritania, Senegal, Burkina Faso, Níger y Chad. Se han alejado mucho de la antigua potencia colonial, a la que culpan de haber expoliado sus recursos, y es más común encontrar en esos territorios a grupos islamistas o a mercenarios rusos que a algún francés.
Según ha explicado RSF, las emisoras comunitarias de radio son el componente esencial del panorama mediático en África Occidental, pero la inestabilidad política y la violencia de los grupos armados hacen pagar un terrible precio a los reporteros y presentadores de esas emisoras, y los gobiernos de esos países son incapaces de asegurar su protección. En el último año han sido asesinados dos periodistas radiofónicos y secuestrados otros dos en Mali y Chad.
El organismo dedicado a la protección de los periodistas en todo el mundo subraya que esos crímenes son sólo los ejemplos más recientes del descenso constante de la seguridad de los periodistas radiofónicos locales en el Sahel, que ya son los únicos informadores profesionales capaces de trabajar sobre el terreno en esa parte de África. Las emisoras comunitarias son de vital importancia para mantener informados a los habitantes de esas regiones, dándoles noticias en los idiomas y los formatos mejor adaptados a cada audiencia específica. Y RSF defiende que proporcionarles seguridad física y económica debería ser una prioridad para las autoridades regionales, nacionales e internacionales.
Los países más desarrollados de Europa y de todo Occidente pueden, en particular, aportar más medios económicos para esa doble protección, y RSF ha lanzado, uniéndose a la campaña de las emisoras, una petición de donaciones internacionales. Dice su comunicado: "RSF sigue defendiendo la libertad de prensa y la protección de los periodistas en el Sahel, como en todo el mundo. Sigamos trabajando juntos para que cada ser humano pueda disfrutar del derecho a acceder a una información fiable e independiente".






















