Ha pasado medio siglo de la censura a los medios y, ahora, el presidente del Gobierno anuncia que va a gobernar sin control

El Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una comparecencia en el Congreso.
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Manuel Fraga fue ministro de la dictadura franquista y procedía de Falange. Pedro Sánchez es el presidente de un Gobierno democrático y pertenece al PSOE, partido de decisiva importancia en el restablecimiento de las libertades después de la muerte de Franco. Pero los acontecimientos recientes nos hacen echar la vista atrás y nos recuerdan que se debe juzgar a los políticos, en términos de libertad de expresión e información, por cómo desde sus cargos y en su momento histórico actuaron para cambiar las cosas, a mejor o a peor.
Fraga, durante esa etapa injustamente olvidada del tardofranquismo, que entre 1959 y 1975 fue atenuando la dictadura y anticipando la transición, dio como ministro de Información y Turismo un paso importante con su Ley de Prensa de 1966 que suprimió la censura previa -que sometía todo texto que la prensa fuese a publicar a la aprobación previa del Ministerio-, haciendo posible la aparición de un periodismo prodemocrático como el del diario Informaciones, del que era secretario general el hoy académico de Jurisprudencia Pedro Crespo de Lara.
Crespo no dudó en denunciar la trampa de aquella ley, que era el artículo 2, que permitía al Gobierno reinstaurar la censura previa cuando considerase que se cometía un abuso. Pero, pese a esa evidente limitación, en general la libertad empezó su recuperación. Y Crespo recordaba la broma sobre esa ley y el antecesor de Fraga, el falangista duro Gabriel Arias-Salgado: "Con Arias Salgado, todo tapado; con Fraga, hasta la braga".
Ha pasado medio siglo y ahora Sánchez anuncia que va a gobernar sin control: "Vamos a avanzar con determinación en esa agenda con o sin el concurso del Poder Legislativo". La catedrática de Derecho Constitucional en la Autónoma de Barcelona Teresa Freixes escribe en The Objective sobre estas palabras: "Son lo más grave que he oído (y he oído muchas cosas muy graves en muy distintos lugares) acerca de cómo entiende un presidente del Gobierno que se tiene que gobernar en una democracia parlamentaria".
Y, un paso más allá, en el terreno periodístico, Freixes denuncia "una seria injerencia gubernamental en los medios de comunicación". Afirma: "El control político de RTVE es palmario, llegándose a ampliar las competencias de la presidenta del ente no por ley, como es preceptivo, sino por un acuerdo del Consejo de Ministros. Se ha denunciado en distintas organizaciones los obstáculos interpuestos para el acceso a las instituciones públicas por parte de medios críticos con el Gobierno, a los que se impide participar en ruedas de prensa o acompañar al Gobierno en los viajes internacionales, como era habitual. También existen quejas acerca de la opacidad existente en la transferencia de fondos públicos a los medios privados... Y se ha afirmado repetidamente por el ejecutivo que existen pseudomedios".



















