Es hora, pues, de reconocer al "periodismo digno de ese nombre". Y, mal que pese en el actual poder político español, creemos que los ciudadanos aún saben reconocerlo

Pedro Sánchez, ante las preguntas de la prensa.
Actualizado
Esto de las veleidosas clasificaciones de la libertad de prensa en el mundo -esa libertad, como toda la prensa, muy amenazada, según decía con razón en nuestras páginas Teodoro León Gross- es algo que hay que tomar con una pizca de escepticismo porque refleja realidades relativas, no absolutas. Si se enteran en la Moncloa de que Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha subido a España, este año, del puesto 36 al 30 en el ránking mundial de libertad de prensa, echarán las campanas al vuelo, se lo restregarán a la fachosfera periodística, y demostrarán que lo están haciendo bien al apoyar medidas claramente antiliberales como las de sus amigos -o ex amigos- de Podemos, que no quieren, entre otras cosas, que un banco pueda ser dueño de más del 10% de un periódico en España.
Estos ránkings se establecen según pautas desiguales, y así nos encontramos con que, dice RSF, países como Timor Oriental, Samoa, Jamaica, Trinidad y Tobago, Costa Rica, Taiwan, Surinam y esa Eslovaquia de Robert Fico lanzada al populismo antiliberal están mejor clasificadas que España en el ránking de la libertad. Pero, claro, queda el otro lado de la moneda: Austria, Australia, Italia, Chile, Estados Unidos, Japón, Andorra, Argentina (¡!) están por detrás de España. El que no se consuela es porque no quiere.
Estas clasificaciones están afectadas por múltiples condicionamientos internos, y aunque celebremos que Portugal marche significativamente por delante de España, no podemos dejar de recordar los condicionamientos de la primera potencia democrática del mundo, Estados Unidos, donde entre ciertas leyes y la constante actividad judicial se vigila más de cerca la información que en cualquier otro lugar. Y, además, estamos en 2024, el año que tensiona todos los usos democráticos.
Así lo advierte RSF: "Cuando, en 2024, más de la mitad de la población mundial ha sido llamada a las urnas, RSF alerta sobre un fenómeno revelado por la clasificación de la libertad de prensa: el bajón del indicador político, uno de los cinco de su índice. Los Estados y varias fuerzas políticas, sea cual sea su bando, desempeñan cada vez menos su papel en la protección de la libertad de prensa. Este abandono de responsabilidad va a veces de la mano con un cuestionamiento del papel de los periodistas, o incluso con una instrumentalización de los medios en las campañas de acoso o de desinformación. El periodismo digno de ese nombre es, bien al contrario, la condición de un sistema democrático y del ejercicio de las libertades políticas".
Es hora, pues, de reconocer al "periodismo digno de ese nombre". Y, mal que pese en el actual poder político español, creemos que los ciudadanos aún saben reconocerlo.





















