Para 2
3.5€/pers.
190kcal/100g
Ingredientes
- 2 Panecillos de pan de centeno (100 g x 2 )
- 300 g. de pimientos asados
- 100 g Queso Brie o Camembert
- 160 g de Atún o Bonito (2 latitas)
- 50 ml de aceite de oliva virgen extra
- Un toque de vinagre de jerez (opcional)
- Sal o sal en escama tipo Maldon (al gusto)
Hay bocadillos que no piden más ceremonia que un buen pan y un relleno jugoso. Este ensaladillo de pimientos asados y atún va justo por ahí: una ensalada sencilla, sin lechuga de por medio, metida entre dos mitades de pan de centeno para comerla como plato único, merienda potente o cena rápida de esas que no dan ninguna pereza.
La gracia está en no montar un bocadillo seco. Los pimientos tienen que conservar parte de su jugo, el atún o bonito aportar ese punto sabroso de conserva buena y el queso Brie o Camembert redondearlo todo con una capa cremosa. No hace falta calentarlo ni convertirlo en un fundido; aquí manda el contraste entre pan, pimiento aliñado, pescado y queso.
Por familia de sabores, este bocadillo mira de reojo a recetas muy nuestras: el asadillo manchego, donde el pimiento asado es el rey; el bocadillo vegetal con atún, que también convierte la ensalada en comida de mano; y los pimientos rellenos de atún y huevo, otra pareja clásica de conserva y pimiento que nunca falla. Este ensaladillo no copia ninguna de ellas, pero se entiende muy bien en esa misma mesa.
Receta casera de ensaladillo de pimientos y atún

Preparación paso a paso
- Precalentamos el horno a 200 ºC. Lavamos los pimientos, los secamos bien y los untamos con parte del aceite de oliva virgen extra. Añadimos un poco de sal gruesa y los colocamos en una bandeja de horno.
- Bajamos el horno a 180 ºC y asamos los pimientos durante 45 o 50 minutos, girándolos a mitad de cocción para que se hagan de forma uniforme. Si son muy carnosos pueden necesitar unos minutos más.
- Sacamos los pimientos del horno y los cubrimos con papel de aluminio o los metemos en un recipiente tapado. Dejamos que reposen hasta que estén templados. Ese reposo ayuda a que la piel se desprenda sin pelearse con ella.
- Pelamos los pimientos, retiramos las semillas y los cortamos en tiras. No los lavamos bajo el grifo, porque perderían parte de su sabor. Guardamos también el jugo que hayan soltado, que es oro puro para el aliño.
- Mezclamos las tiras de pimiento con un poco de su propio jugo, unas gotas de vinagre de Jerez si nos apetece, una pizca de sal y otro chorrito de aceite de oliva virgen extra. Dejamos que reposen unos minutos para que cojan alegría.
- Escurrimos el atún o bonito. Lo desmigamos en trozos medianos, sin dejarlo hecho una pasta. Cortamos el Brie o el Camembert en láminas finas; si está muy blando, lo cortamos recién sacado de la nevera y luego lo dejamos atemperar un poco.
- Abrimos los panecillos de centeno por la mitad. Si tienen mucha miga, podemos retirar un poquito del interior para que el relleno se asiente mejor. Si el pan está muy tierno, le damos un golpe rápido de tostadora por la cara interior.
- Cubrimos la base del pan con una buena capa de pimientos asados aliñados. No los escurrimos del todo, porque queremos que el pan se empape un poco, pero sin convertirlo en una sopa.
- Repartimos encima el atún o bonito desmigado y colocamos las láminas de queso. Terminamos con unas escamas de sal y un hilo muy fino de aceite de oliva virgen extra.
- Cerramos el bocadillo y servimos al momento. Si lo vamos a llevar fuera, lo envolvemos bien apretado en papel de horno para que mantenga la forma y los jugos no se escapen a la primera de cambio.







Consejos para un ensaladillo de pimientos y atún de rechupete
- Si usamos pimientos asados de bote, elegimos unos de buena calidad, carnosos y con jugo limpio. En ese caso la receta se queda en unos 10 minutos.
- El pan de centeno le va muy bien porque aguanta mejor la humedad del pimiento que un pan demasiado blanco y blandito. También sirve una chapata pequeña o un mollete tostado por dentro.
- No conviene pasarse con el vinagre. El queso Brie o Camembert agradece un punto ácido, pero si nos venimos arriba tapará el sabor dulce del pimiento.
- El atún debe ir escurrido, pero no reseco. Si usamos bonito del norte en aceite de oliva, el bocadillo sube varios escalones sin tocar nada más.
- Los 50 ml de aceite se reparten entre asar, aliñar y terminar. Si los pimientos ya vienen asados, bastará con bastante menos cantidad.
- El queso no debe ponerse en tacos gruesos. En láminas finas se integra mejor y no se come el protagonismo de los pimientos.
- Si queremos preparar los pimientos con antelación, los guardamos en la nevera con su jugo y un poco de aceite. Al día siguiente estarán incluso más ricos.
Curiosidades de rechupete
Lo de meter una ensalada dentro de un pan no es ninguna rareza moderna. En muchas cocinas mediterráneas hay bocadillos que funcionan así: pan, verduras jugosas, aceite de oliva y algún ingrediente con carácter. La diferencia aquí está en que usamos pimiento asado como base principal, sin necesidad de lechuga ni tomate fresco.
El pimiento asado tiene una ventaja estupenda para los bocadillos: su propio jugo hace de salsa. No hace falta añadir mahonesa ni cremas pesadas para que el resultado quede sabroso. Con sal, aceite y un toque de vinagre, ya tenemos un relleno con cuerpo.
También es una receta muy de aprovechamiento. Si un día asamos pimientos para una guarnición, podemos reservar una parte y montar este ensaladillo al día siguiente. Con una lata de atún, un poco de queso y un pan decente, sale una comida completa sin encender otra vez los fogones.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.
En una cena rápida, lo más práctico es saber que podemos usar pimientos asados en conserva sin cargarnos la receta. Lo importante es que no sean tiras aguadas y sin sabor. Escurrimos un poco, probamos el punto de sal y aliñamos con cabeza.
Con panes muy tiernos aparece enseguida el problema de que el bocadillo se puede humedecer demasiado. Para evitarlo, tostamos solo la cara interior o quitamos un poco de miga. Así el jugo entra en el pan, pero no lo destroza.
El queso puede cambiar bastante el resultado. Si buscamos un sabor suave, el Brie queda más amable y cremoso. Si queremos un punto más marcado, el Camembert tiene más carácter. Los dos funcionan, pero no hace falta poner más cantidad de la indicada.
Cuando el bocadillo se prepara para llevar, conviene montar el relleno frío y envolverlo bien. En ese caso, el papel de horno ayuda a mantener la forma y evita que el pan se abra. No lo apretamos como si fuera un ladrillo, pero sí lo suficiente para que el ensaladillo viaje sin desmontarse.
Última revisión: 10 mayo 2026
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