





















Ahora que tanto se abusa del término maestro, que tanto se manosea, vamos a escribirlo en corto y por derecho: maestro es Antonio Ferrera. De auténtico magisterio su faena, que apenas valoraron los sabios ni los isidros, como los llamaba Joaquín Vidal. Sí se ... lo reconocieron los aficionados cabales, sabedores de que la lección que había impartido el torero con más heridas de guerra estaba al alcance de muy pocos; con ese toro, quizá, de ninguno más. Otro se hubiese limitado a quitarle las moscas, pero Ferrera, un Cossío de luces, enseñó su formidable conocimiento. Fue una faena de las que sirven íntimamente y de las que habría que visionar en las escuelas a los que sueñan con ser toreros, que aquí no es todo me pongo bonito, me siento y me expreso. Para quien quisiera, y supiera verla, ahí quedó grabada su cátedra de cómo lidiar un toro, de cómo hacerlo hasta extraerle todo su fondo y robarle pases que se antojaban imposibles.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。