




























Con el cielo azul sobre la Monumental y las banderas totalmente plegadas, sin una gota de aire y con ese silencio a la hora del Ángelus donde Madrid impone ya, pero todavía sin ese murmullo de por la tarde, se asomaba Raúl Ruiz al ... ruedo de Madrid. El 1 de mayo un novillo le atravesó el muslo, y veintiséis días después volvería a ponerse delante de un toro en la Monumental. Aunque reapareció el pasado sábado en Santisteban. Con dos pares sólo, el presidente cambió el tercio, «pero para mí fue el mejor par de mi vida», decía orgulloso. No por el resultado, sino por haber sido capaz de estar ahí. Su hijo de ocho años, sin embargo, le dijo: «No es tu mejor par, pero te quiero igual», contaba su padre entre risas.
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