























Rafa Nadal colgó la raqueta hace casi dos años. Y desde entonces, sus apariciones en los medios de comunicación se han ido reduciendo progresivamente. Sin embargo, el ganador de 22 Grand Slam, entre ellos 14 Roland Garros, sigue ocupando un lugar muy importante en la memoria y en el corazón de todos los aficionados españoles y del mundo del deporte en general.
Ahora, el extenista balear ha vuelto a copar titulares por el estreno de la miniserie documental sobre su vida en la que 'Netflix' ha intentado condensar una trayectoria inmensa, tanto profesional como personal. RAFA, nombre de la producción, vio la luz hace unos pocos días y en ella se puede conocer un poco más del lado personal tanto de Nadal como de todo su entorno. Desde sus padres hasta su tío y entrenador Toni, pasando por otros miembros de su equipo, su hermana Maribel y, como no podría ser de otra forma, su mujer María Francisca Perelló.
Y es que este documental no solo es un viaje por la vida de Rafa en las pistas, si no también por sus aventuras vitales como, por ejemplo, su boda con Mery o el nacimiento de su primer hijo, Rafael Jr. Ahora, la pareja ya ha duplicado el número de descendientes tras el nacimiento de Miquel y juntos forman una familia de anuncio que, durante mucho tiempo, no fue así.
La vida de Rafa no ha sido nada fácil fruto de la exigencia de la élite, las horas de entrenamiento pegado a su tío Toni, los viajes y la influencia de un núcleo familiar muy fuerte. Sin embargo, pasada la treintena, la trayectoria del balear fue dando vuelcos que terminaron por transformar lo que hasta entonces había sido la carrera de un chico que aún vivía con sus padres a pesar de tener una pareja estable y todo el dinero del mundo.
El primer gran cambio que desencadenó la vida más madura de Nadal fue su ruptura con su tío Toni, quien anunció por sorpresa, y sin comunicárselo primero a la familia, que abandonaba el equipo del tenista tras la llegada de Carlos Moyá. El año 2017 fue el último que pasaron juntos y tanto Rafa, como Carlos y hasta Sebastián, padre del jugador y hermano del entrenador, se enteraron por la prensa de que Toni había dicho que decidía emprender su camino en solitario porque sentía que sobraba.
«Toni tenía una influencia superior que la que cualquier otra persona haya tenido».
Rafa Nadal
Rafa se quedó en «shock» cuando se produjo ese momento. «Toni era mi tío, pero tenía una influencia superior que la que cualquier otra persona haya tenido. De alguna manera me daba miedo saber cómo iba a reaccionar sin él» . Sin embargo, lo que parecía que iba a ser un salto al vacío terminó siendo una liberación. Ese mismo año, Nadal cerró la temporada alzando un nuevo US Open y anclado en el número 1 del mundo. Y todo su entorno entendió que el paso natural había sido lo correcto.
Así lo reconoce su fisioterapeuta de confianza, Rafa Maymó: «Yo creo que evolucionó y cambió un poco la percepción de él mismo. Y por eso yo creo que llega el éxito que pudo tener después, a partir de los 30 años. De alguna manera le da un extra de creer en sí mismo» . Y es que cuando muchos daban a Rafa por muerto, resurgió de sus cenizas como el Ave Fénix y volvió a lo más alto: «Viví los últimos años de mi carrera con un poquito más de sensación de libertad y menos tensión que cuando estaba Toni».
El Rafa de 20 años necesita un guía que le marcase el camino de la disciplina y la perseverancia. El Rafa de los 30, con los valores ya inculcados, lo que necesitaba era una cita liberación. «Él aprendió a relajarse un poco, a tener un día a día en el que estaba disfrutando». Este cambio no pasó desapercibido para nadie, tampoco para su padre Sebastián: «Ya era más maduro. A los 30 años, ya eres tú. Dejas de ser el niño por decirlo de alguna manera».
La liberación de Rafa no solo le cambió dentro de la pista, devolviéndole a lo más alto, si no que también transformó su vida en lo personal, donde dejó atrás al niño maravilla para convertirse en un adulto de éxito y orden. Algo que celebró su pareja, con quien confirmó su proyecto de futuro: «Él vivió con sus padres hasta 2018, creo. Y él hubiera vivido con sus padres mucho más. Pero... De hecho, fui yo la que le propuso ir a vivir juntos y se quedó como...'¿por qué?'».
Mery recuerda ahora en el documental con una sonrisa esos momentos. Rafa se pone algo más tenso por su timidez habitual: «Tenía miedo a esa decisión. Pero una vez que ya sucedió, todo bien. Era la mujer con la que quería formar una familia. Y, sin ninguna duda, fue un apoyo muy importante para mí».
«Fui feliz estos años de mi carrera. Yo disfruté mucho de verme compitiendo al más alto nivel». Juntos se marcharon a un espectacular chalé de más de 7.000 metros cuadrados en la exclusiva zona de Porto Cristo.
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