





























La adolescente canadiense Jesse van Rootselaar pasó buena parte del verano pasado charlando con ChatGPT. La joven, que arrastraba problemas de salud mental desde hacía años, empleó la herramienta desarrollada por OpenAI para mantener conversaciones violentas que indicaban que podía hacer daño a ... muchas personas en el mundo real. Trabajadores de la tecnológica detectaron aquellas interacciones y alrededor de una docena llegó a debatir internamente si debía alertarse a las autoridades. Finalmente, la compañía optó por no hacerlo.
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