





















Irán ha aceptado reabrir el estrecho de Ormuz, su programa nuclear ha quedado gravemente dañado, la economía del país atraviesa una situación crítica y Estados Unidos mantiene ahora contactos directos con figuras de máximo nivel dentro del sistema iraní por primera vez en décadas. Ése, ... al menos, es el balance que la Administración Trump intenta que cuaje tras anunciar un principio de acuerdo para poner fin a la guerra, pese a que siguen abiertas cuestiones esenciales sobre el futuro del programa nuclear iraní, las concesiones que acabará recibiendo Teherán y la capacidad real de Washington para verificar que la República Islámica no vuelva a recorrer el mismo camino.
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