



























Aquella fue una noche singular. Fue cuando Ana Belén se llevó a su amigo Joaquín Sabina a la Cuesta de las Perdices de Madrid, el lugar «donde los señores se llevaban a sus amantes en Madrid», como recordaba la cantante. Fue una especie ... de quite del perdón, en unos tiempos que forman parte de un momento singularmente atractivos de una vida muy vivida.
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