
























Lamine pudo marcar antes del primer minuto, de pura hambre, y también Pablo Durán en la siguiente jugada, pero Joan García puso una mano providencial. Partido vivo, entretenido, peligroso, muy bonito. Los dos equipos, con ganas de jugar al fútbol. Algo descompensado el Barça detrás, ... pero sin drama. El césped muy rápido, demasiado regado, el balón y el viento levantaban agua a su paso. Muy voluntarioso el Celta de Giráldez, pero muy suicida ir al Camp Nou a jugarle al Barça justo como el Barça quiere que el rival le juegue para lastimarlo. En el intercambio de genialidades, el equipo de Flick es invencible, por lo menos en España.
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