



















Cuando Borja Jiménez era Borjita y no levantaba un metro del ruedo, prometió un coche a su madre el día que tocara la gloria. Y aquel niño de Espartinas, con un currículum de siete orejas en Sevilla, el hito de Tapaboca en Bilbao, su ... cumbre con Milhijas y el trébol de Puertas Grandes capitalinas, cumplió su palabra de barbilampiño. Marifé ya tiene el auto prometido. Jiménez, que podría sumar a su extraordinaria hoja de servicios dos Puertas del Príncipe pinchadas en la última Feria de Abril, vive con el tormento de la espada. Y no solo: donde otros ven virtudes, él bucea en los defectos, obsesionado con mejorar, con ahondar más. Hasta Alcalá 237 viaja su mente mientras pasea por la Residencia de Estudiantes, por esa Colina de los Chopos en la que hace cien años se inspiró la Generación del 27. Se asoma al ventanal de la habitación recreada de Federico García Lorca, el poeta que inmortalizó la frase de «los toros es la fiesta más culta del mundo», aquel que escribió la más hermosa elegía de la literatura, el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías. En memoria del torero de Pino Montano, el discípulo de Espartaco reta a su propio destino con seis toros en la máxima apuesta de San Isidro.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。