
























En enero de 1921, con la borrasca 'Filomena' cubriendo de nieve Madrid, aun sometida a muchas restricciones a causa del coronavirus, Carolina África dio a luz a su segunda hija, Irene. Al salir de la maternidad, cuenta la propia dramaturga, resbaló, cayó y ... se rompió una pierna «por veinte sitios». Hubo, claro, que hospitalizarla y aislarla durante diez días, lejos del bebé recién nacido y de su hijo mayor, Sergio, entonces de dos años y medio. «Fueron días muy difíciles para mí, en el contexto de la pandemia, sin poder estar arropada por la familia y sabiendo que los seres que yo más quería estaban lejos de mi».
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