
























Lo que probablemente disguste un poco a Florentino Pérez haya sido tener que enterarse así, de sopetón, de que sufría un cáncer terminal y se moría. Miguel Ángel Aguilar contaba con su gracejo habitual aquella vez que le comunicaron el fallecimiento de su íntimo amigo ... Manu Leguineche. Llamó a su móvil, él respondió, le informó de su reciente y trágica muerte y volvió a ponerse en contacto con el periodista: «¡Leguineche vive!», le espetó, a lo que el informador sentenció: «Pues mis fuentes aseguran todo lo contrario». A la vista de su actuación del otro día, si hay quien aún sostiene que el presidente del Real Madrid está cansado es probable que lo haga por intereses bastardos. Rock and roll.
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