























Gandía, cuna de veleros y de sueños atléticos, guarda desde hace décadas a un hombre que prefiere el tartán al foco. Toni Puig, maestro eterno del subcampeón mundial Quique Llopis, no grita consignas desde la grada ni busca titulares. Con su larga cabellera y ... ese aspecto de ser un sabio del atletismo, de haber pasado por todo, de que finalmente el rey de los deportes ha hecho justicia con él, con su larga trayectoria, este hombre tranquilo atiende a ABC por videoconferencia. «En cuanto acabemos me voy a entrenar», anuncia.
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