


























Después de los dos llenazos consecutivos de la miniferia de la Comunidad, volvimos al toreo en familia, una familia muy numerosa, con miles de espectadores, que ya lo quisieran en cualquier otro espectáculo cultural en un domingo que abrochaba un puente en el ... que los madrileños cogieron carretera y manta. Como puente a San Isidro sirvió también la novillada de Couto de Fornilhos, que arrancó con la caída de la nevera de uno de los vendedores del 8. Rodaban los refrescos y los hielos por las escaleras antes de la salida del acarnerado primero, que derribó al picador con estrépito. «Anda con el chiquito», decía un abonado. Anda con el conjunto ganadero portugués, que no fue el más guapo de la temporada, pero que sorprendió con su variado juego, con ejemplares de nota alta, con matices tanto para toreros, como para ganadero y público. «¡Así se viene a Madrid, ganadero!», alzó su voz el Rosco mientras se ponía en pie. Podríamos resumir que hubo novillos muy del gusto de la afición y los hubo nobles y toreables, con muchas opciones para puntuar, sin ser dechados de ritmo. Claro que tampoco los chavales, con tandas cortitas y poco rodaje, los exigieron demasiado.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。