



















La relación perfecta no existe. Esto es algo que muchos enamorados no piensan en sus primeros días de noviazgo. Sin embargo, lo van aprendiendo con el tiempo, en esos momentos en los que se va esfumando su hechizo y se va consolidando verdaderamente su convivencia. Es ahí donde se cimenta algo duradero y confortable y no en la adrenalina del principio.
Sin embargo, el paso del tiempo también va a dejando lugar a los rincones más oscuros de una relación. Cuando van apareciendo los reproches y cuando el perdón se cambia por un nuevo ataque. Y muchas veces, estas situaciones vienen de la mano de las falsas expectativas o de las expectativas fuera de lugar.
Muchas veces, dentro de una relación, el mayor problema es cómo uno de los miembros considera que le tiene que tratar el otro, pidiendo para sí mismo lo que él da y ofrece. Y en muchas ocasiones, el problema no está en el «qué», si no en el «cómo». No todo el mundo entiende la vida en pareja de la misma forma. Ni tiene la misma forma de querer. O sin ir más lejos, de tratar a los demás. Sin embargo, eso no significa que no quiera a la misma intensidad o incluso por encima del otro.
Sobre esta cuestión realiza un análisis profundo el doctor Javier Quintero, psiquiatra y profesor de la Universidad Complutense de Madrid. Este experto, ya no solo en relaciones, si no en el comportamiento humano, asegura que «cuando esperas demasiado de tu pareja el amor se desgasta». Este es un problema silencioso que va creciendo poco a poco en muchas parejas que terminan echándose en cara cosas y situaciones que realmente no son un problema, sino que lo han convertido en algo como tal por falta de comunicación en muchos casos.
Y es que, tal y como explica el experto, a veces esa comunicación se resume en un reproche cuando el problema ya ha estallado: «Hay una frase que ha arruinado muchísimas relaciones y es 'es que yo en su lugar hubiera...'». Es ahí cuando se destapa la caja de Pandora y se agolpan los reproches, sacando a relucir situaciones del pasado que ya deberían haber estado resueltas.
Ante este tipo de situaciones, que pueden convertirse en males irreversibles para la relación, el doctor Quintero explica que debemos dejar de ponernos en la posición del otro y trabajar en conocer cómo siente y cómo vive la otra persona: «Tú no estás en su lugar. Cada uno tiene su forma de amar y de interpretar el mundo y sabes qué tus expectativas pueden ser mucho más dañinas que sus errores».
«Esperar que actúe como tú lo harías es una trampa emocional. Y esto nos termina desgastando». Para este experto, el desgaste es uno de los primeros síntomas de agotamiento de una relación y por ello da tres claves que considera fundamentales.
La primera clave es conocer a tu pareja de verdad. Entiende cómo siente, cómo expresa el cariño y cómo se maneja en el conflicto.
Comunica tus necesidades, no esperes que la otra parte lo adivine. Lo que esperas, lo que quieres... comunícalo sin exigencias.
Deja de medir con tu vara. El amor no se trata de que el otro sea como tú esperas, sino de que tú aprendas a amar su forma de ser.
Javier Quintero cuenta que si conseguimos adaptar estos principios y aplicarlos a nuestra relación conseguiremos un vínculo mucho más fuerte donde el otro se sentirá más querido, comprendido y apoyado.
«Cuando haces esto no amas un ideal, amas con madurez. ¿Te has dado cuenta de que esperas cosas distintas a lo que tu pareja te puede ofrecer?». Esta es una de las preguntas más difíciles de hacerse, ya que de la respuesta dependerá el futuro de la relación, tanto de manera positiva como negativa. Pero se trata de un trance necesario.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。