




















Carlos Sala
Barcelona
«¡Dios, cuánta gente!». Ésta era la expresión más escuchada cuando uno se acercaba al centro de Barcelona y veía in situ la avalancha de gente, libros y rosas. Sant Jordi está más allá del bien y el mal y no hay espacio para la ... polémica. Eduardo Mendoza volvió a demostrar que la ironía tiene cabida en toda sociedad civilizada y vivió una jornada plácida, sin novedad en el frente. No hubo, como se esperaba, octavillas en su contra, ni escraches, ni nadie quejándose de haber menospreciado a Sant Jordi. «Polémica, ¿qué polémica?», decían las personas que se amontonaban en fila esperando su firma.
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