




















Llega el verano y muchas personas empiezan a mirarse el ombligo. Y no porque se haya desatado una corriente de egocentrismo en la sociedad como si se tratara de un nuevo virus. Si no porque se aproximan los días de tomar el sol, de ir a la piscina o a la paya. Y por lo tanto, llega el momento de la verdad, de lucir ese cuerpo que algunos se han trabajado durante el invierno con dieta sana y con mucho ejercicio.
Sin embargo, hay quienes no han sido alumnos tan aplicados y que han dejado los deberes para última hora, entregándose a pecados como la pereza y perdiendo el control con los caprichos. Y, al final, la poca autoexigencia se termina pagando cuando toca quitarse la camiseta para darnos un baño o broncearnos.
Es por eso que muchas personas intentan aplicar soluciones desesperadas como el ayuno intermitente. Esta es una medida que suele ser efectiva a la hora de bajar de peso. No obstante, requiere de un sacrificio muy grande y de un periodo de adaptación para el cuerpo que termina pasando factura incluso para quienes lo tienen incorporado como un hábito en su vida y no como un 'salvavidas' de última hora.
Ante cualquier duda, lo mejor es acudir a un experto, ya que son ellos quienes deben guiar todo este tipo de procesos. A veces no le damos la importancia que debería a una cuestión tan simple como elaborarnos una dieta equilibrada. Y es que, tal y como explica el doctor Antonio Escribano, «una de las cosas importantes que hay en el tema del sobrepeso y la obesidad es la cantidad enorme de mitos que hay alrededor de esto».
Este especialista es jefe de endocrinología, nutrición, metabolismo y composición corporal en el Hospital Centro de Andalucía. Además, es muy activo en redes sociales, donde suele exponer sus consejos a todos sus seguidores, a quienes cuida y trata como si fueran sus pacientes. En uno de esos avisos intenta concienciar de lo importante que es no hacer locuras con la alimentación y de lo necesario que es alejarse de ciertos mitos.
«Algo muy extendido porque lo veo por muchísima gente que me lo dice en la consulta es que no saben por qué engordan porque realmente no comen nada». Esta es una cuestión que incluso hace esbozar una sonrisa al doctor. «Si una persona come más de lo que necesita lo que sobra se acumula en forma de grasa». Y resume: «No existe la persona que engorde sin comer».
Realmente, lo que sucede es que desconocemos cuánto consume nuestro cuerpo y más si la persona es de buen comer, ya que todo le parecerá poco: «Lo que pasa es que la gente suele tener la sensación de que come poco porque a lo mejor le gustaría comer más. Pero si engorda es porque está comiendo de más».
Es ahí, buscando soluciones a la desesperada, cuando aparecen fenómenos como el de dejar de comer durante una parte del día o incluso durante toda la jornada, algo que si no se hace de forma controlada puede poner en peligro nuestro sistema: «El ayuno intermitente es estar sin comer unas 12 horas y durante ese tiempo el cuerpo pierde grasa».
Muchos cantan victoria porque ven el objetivo cumplido, pero no es oro todo lo que reluce: «Bien, claro. Pero cuando se vuelve a comer, el cuerpo va aprendiendo que se está largos periodos sin comer y enlentece el metabolismo y luego se engorda con más facilidad».
El deseo por mantener la figura lleva a muchas personas a hacer locuras e incluso a recurrir a la química. Sin embargo, el doctor aclara que este es uno de los mayores fallos: «No existen las pastillas para quitar el apetito. La única manera es comer muy bien y bastante poco. Y generalmente bastante menos de lo que uno cree que es poco. Porque hay gente que piensa que no come nada y sin embargo engorda. Eso es imposible».
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