



























Una cosa es la tradición de la París-Roubaix y su leyenda centenaria de adoquines en las tierras de labranza que torturan a los ciclistas que quieren desafiar ese monumento del ciclismo y otra la sorpresa de una curva en U a 500 metros de ... la meta y con suelo adoquinado, que además contenía agua. El resultado de la ocurrencia de la organización del Giro fue una caída tumultuosa de varios corredores que partió el pelotón, descompuso la llegada y entregó un inesperado ganador, Davide Ballerini.
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