Para 8
0.45€/pers.
265kcal/100g
- 6 huevos M
- 120 g de azúcar
- 150 g de harina de trigo de repostería, tamizada
- Mantequilla para engrasar el molde (opcional)
- Harina para espolvorear el molde
- Azúcar glas para decorar, opcional
- Molde con cono central de 22-24 cm de diámetro
Este roscón gallego tradicional es un bizcocho alto, ligero y con agujero en el centro, muy distinto al que todos pensáis, el roscón de Reyes. No lleva levadura panadera, ni reposos de varias horas, mantequilla en la masa ni aceite. La gracia está en montar bien los huevos y tratar la mezcla con cariño, fácil y de rechupete, os lo aseguro.
Vamos a prepararlo con robot KitchenAid de moda, Artisan Spearmint, con el precioso verde menta. Hemos usado las varillas para montar las claras y conseguir una miga aireada bien compacta, que es la base del éxito de la receta. Recordad que tenemos un 5%, un super descuento en la web de Claudia&Julia tanto para este robot como para todos los productos de su web. Solo tenéis que poner RECHUPETE a la hora de pagar.
Es una receta perfecta para desayuno, merienda o sobremesa con café, y también una buena opción para enlazar con otros clásicos del blog como bizcocho de yogur, bica gallega, tarta de Santiago o licor café casero.
En Galicia la palabra roscón no siempre se refiere al de Reyes con fruta escarchada. En muchas casas y pastelerías se usa también para este bizcocho en forma de rosca, alto, sencillo y muy ligado a celebraciones familiares, fiestas de pueblo y meriendas de las de antes.
Para seguir con dulces tradicionales de horno de los que apetecen con café, en el blog tenemos el bizcocho de yogur casero, fácil y de los que nunca fallan, roscón gallego trenzado de Reyes, más festivo y con masa fermentada, y la tradicional tarta de Santiago, otro clásico gallego con almendra y azúcar glass. Tres recetas distintas, pero con ese aire de repostería casera que recuerda a cuando éramos niños. Dicho esto, nos ponemos con el paso a paso, que aquí el secreto no está en comprar ingredientes raros, sino en no cargarnos el aire que hemos metido en los huevos.
Receta casera del roscón gallego
Ingredientes para preparar el roscón

Preparación base de la crema base del bizcocho
- Empezamos preparando el molde. Usamos un molde de rosca o de tubo central de unos 22-24 cm, lo untamos con una capa fina de mantequilla y lo espolvoreamos con harina. Este paso es opcional, pero aseguramos que no se va a pegar a las paredes del molde. Sacudimos el exceso dando unos golpecitos suaves sobre la encimera, porque no queremos una costra de harina, solo una película que ayude a desmoldar.
- Precalentamos el horno a 180 ºC con calor arriba y abajo. Si nuestro horno tiene ventilador y calienta fuerte, podemos dejarlo en 170 ºC para evitar que el roscón se dore demasiado pronto. La rejilla debe quedar en la parte media-baja, así el bizcocho sube con más calma y no se tuesta de golpe por arriba.
- Separamos las claras de las yemas con cuidado. Las claras las ponemos en el bol de la KitchenAid, bien limpio y seco, y las yemas las reservamos en otro cuenco. Es importante que no caiga nada de yema en las claras, porque la grasa dificulta que monten bien.
- Colocamos el accesorio de varillas en la KitchenAid y empezamos a montar las claras a velocidad media. Cuando empiecen a espumar y se vean blancas, añadimos el azúcar poco a poco, en forma de lluvia. Subimos a velocidad media-alta y seguimos batiendo hasta conseguir un merengue firme, brillante y con picos estables.
- Añadimos las yemas una a una, sin dejar de batir a velocidad media. Esperamos a que cada yema se integre antes de incorporar la siguiente. La mezcla debe quedar aireada, cremosa y de color amarillo suave. No buscamos batir por batir, buscamos mantener volumen y que todo quede bien unido.
- Paramos la máquina y retiramos el bol de la KitchenAid. Tamizamos la harina sobre la mezcla en dos o tres tandas, no toda de golpe, para que sea más fácil integrarla sin bajar el aire.
- Incorporamos la harina con una espátula, usando movimientos envolventes. Metemos la espátula por un lateral, bajamos al fondo, levantamos la mezcla y giramos el bol poco a poco. Repetimos hasta que no se vean restos secos de harina. Hay que hacerlo con calma, para que la masa crema del roscón no pierda volumen.










Horneado y presentación final del roscón
- Vertemos la crema o masa en el molde preparado. Lo hacemos desde poca altura y repartimos con suavidad para que quede nivelada. Si vemos alguna burbuja grande en la superficie, la rompemos con la punta de la espátula. No golpeamos el molde contra la encimera, porque precisamente queremos conservar el aire.
- Bajamos el horno a 160 ºC si usamos ventilador, o lo mantenemos a 170-180 ºC con calor arriba y abajo, según lo fuerte que sea nuestro horno. Horneamos durante unos 40-45 minutos. No abrimos la puerta durante los primeros 35 minutos, porque este bizcocho depende mucho del aire interior y un cambio brusco de temperatura puede hacer que se venga abajo.
- Comprobamos la cocción pinchando con un cuchillo en la parte más alta del roscón. Si sale limpia, lo tenemos listo. Si sale con masa húmeda, dejamos 5 minutos más y volvemos a comprobar. La superficie debe quedar dorada y firme al tacto, pero sin resecarse.
- Sacamos el molde del horno y dejamos reposar el roscón dentro durante 10 minutos. Después pasamos un cuchillo fino por los bordes y por el tubo central, con cuidado de no romperlo. Lo desmoldamos sobre una rejilla y dejamos que se enfríe por completo antes de decorarlo.
- Cuando esté frío, lo espolvoreamos con azúcar glas si nos apetece. También podemos dejarlo tal cual, que es como mejor se aprecia esa miga aireada y su sabor a bizcocho de toda la vida. Cortamos en porciones y lo servimos con café, leche, chocolate caliente o un chupito de licor café casero si estamos en modo sobremesa gallega.
No tiene mucha ciencia, pero sí tiene su punto, sigue la receta paso a paso y te va a salir perfecto. Cuando lo cortéis y veáis esa miga alta y ligera, entenderéis por qué este roscón está tan bueno.








Consejos para un roscón gallego de rechupete
- Antes de ponernos creativos, conviene recordar lo básico: este roscón sube por el aire que metemos en los huevos. Por eso el bol debe estar limpio, las claras sin restos de yema y la harina bien tamizada. Si nos saltamos eso, luego no vale echarle la culpa al horno.
- Los huevos a temperatura ambiente montan mejor que recién sacados de la nevera. Si se nos ha olvidado sacarlos antes, podemos dejarlos 10 minutos en un cuenco con agua templada, sin que esté caliente. Mano de santo y cero complicación.
- La harina debe ser floja o de repostería. No usamos harina de fuerza, porque está pensada para masas con gluten más desarrollado, como panes o bollería fermentada. Aquí queremos una miga fina, no un roscón con carácter de neumático.
- Si queremos una versión sin gluten, podemos probar con una mezcla comercial de repostería sin gluten o con maicena combinada con harina de arroz fina. El resultado cambia un poco, pero funciona si mantenemos bien el aire de las claras. Eso sí, revisad que todos los ingredientes estén certificados si cocináis para una persona celíaca.
- Si lo llevamos a la sobremesa, queda muy bien con queso fresco, membrillo, mermelada casera o una crema ligera de cacao.


Variaciones del roscón gallego
- En algunas casas se añade ralladura de limón para darle aroma, sobre todo cuando el roscón se prepara para una comida familiar o una merienda algo más especial.
- También podemos espolvorear azúcar por encima antes de hornear. Queda una costra ligera y agradable, aunque hay que vigilar el horno para que no se tueste de más.
- Otra posibilidad es preparar una versión más grande manteniendo la proporción. Para 12 huevos, usamos unos 240 g de azúcar y 300 g de harina, como se ve en recetas tradicionales medidas por docenas o cucharadas. En ese caso necesitaremos un molde grande y algo más de tiempo de horno, normalmente cerca de una hora, siempre comprobando de vez en cuando.
Historia y origen de este postre
Las recetas tradicionales suelen jugar con una regla fácil de recordar: huevos, azúcar y harina, a veces medidos por cucharadas. En algunas versiones se añade una pizca de levadura química, pero la preparación más básica confía casi todo el volumen al batido de las claras y a una incorporación suave de la harina.
En la comarca de Celanova, por ejemplo, este tipo de roscón se asociaba a días señalados junto a otros dulces como cañas fritas, rosquillas o el brazo de gitano. Hoy se encuentra con más facilidad durante todo el año, aunque sigue teniendo ese punto de dulce de celebración de las grandes fiestas de Galicia, donde acompaña al café o licor café de largas sobremesas.
También conviene no confundirlo con el roscón de Villalba, otro dulce gallego distinto, elaborado con almendra, huevo, azúcar y ralladura de limón. Según la tradición oral, este último llegó a entregarse como tributo a los condes de Andrade por el uso de tierras arrendadas.

Algunas dudas que te pueden surgir. Contestando vuestros mails
Antes de que lleguen los correos de “se me ha bajado, ¿ahora qué hago?”, vamos con las dudas más habituales. En esta receta los pequeños detalles importan, pero no hace falta ser pastelero profesional para que salga bien.
¿Por qué se me baja el roscón al sacarlo del horno? Lo más habitual es que le falte cocción, que hayamos abierto la puerta demasiado pronto o que las claras no estuvieran bien montadas. También puede pasar si mezclamos la harina con demasiada fuerza y perdemos el aire de la masa. El chuchillo debe salir limpio y el bizcocho debe estar firme antes de sacarlo.
¿Puedo hacerlo sin KitchenAid? Sí, sin problema. Podemos usar una batidora de varillas eléctrica y seguir el mismo proceso. A mano también se puede, pero montar claras para un roscón así exige brazo y mucha pacienciad. Con varillas eléctricas tenemos ayuda profesional y queda mucho más cómodo.
¿Puede llevar levadura química? La versión más sencilla no la necesita, porque el volumen viene del batido de los huevos. Algunas recetas que hemos visto en google añaden una cucharadita de levadura tipo Royal para asegurar un poco más la subida, como ocurre en preparaciones caseras recogidas en blogs gallegos. Si la añadimos, la mezclamos con la harina tamizada, pero no debemos confiarlo todo a la levadura: el batido sigue siendo clave.
¿Puedo aromatizarlo con limón, naranja o anís? Sí. La ralladura de limón o naranja le queda muy bien, y unas gotas de anís también pueden encajar si nos gusta ese toque más tradicional. Lo importante es no pasarnos.
¿Cuánto aguanta tierno? Bien guardado, aguanta 2 o 3 días en una lata, una bolsa de conservación o envuelto en film. Si se queda algo seco, no lo tiréis: tostado ligeramente está muy bueno, y también se puede aprovechar para hacer unas torrijas rápidas o una base de postre con crema.
Última revisión: 26 mayo 2026
Hemos trabajado 2 horas y 45 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?
55 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
😊 Sin contar lo que dedicamos a investigar cómo hacer la mejor receta, comprar los ingredientes, comerla (y repetirla si no ha salido de rechupete), leer vuestros comentarios y responder a las dudas.
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Categorías: Recetas de bizcochos Recetas de dulces tradicionales Recetas de postres y dulces
Etiquetas: azúcar azúcar glass cocina española harina de trigo huevos mantequilla

















