























Cuando se ha cumplido un cuarto de siglo de la fundación de la primera banda latina, los Latin Kings, el 14 de febrero de 2000 en la Sierra de Madrid de mano de Erick Velastegui (alias King Wolverine, en prisión), una tercera generación ha irrumpido ... en la periferia de la región. Son organizaciones mucho menos conocidas pero que, en el caso del Corredor del Henares y los municipios del sur, están siendo objeto de vigilancias y actuaciones policiales. Se trata puramente de bandas juveniles, pues su procedencia es muy distinta a las latinas, con algunas de las cuales están enfrentadas. Son grupos con miembros mayoritariamente africanos, de Nigeria, Senegal y Marruecos, con menos estructura y jerarquía; de hecho, no tienen la calificación de organizaciones criminales por parte del Tribunal Supremo, a diferencia de los Trinitarios, los Dominican Don't Play (DDP), las dos más activas, o los Ñetas (el viernes pasado se cobraron su última víctima mortal, en Vallecas) y los propios Latin Kings. Pero suman alrededor de 200 integrantes.
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