




















Aquel cantero esculpido en un canecillo del Monasterio de Santa María de Irache le llamó poderosamente la atención a Antonio García Omedes (Ainzón, Zaragoza, 1951) cuando visitó este primer hospital de peregrinos del Camino de Santiago que se construyó en Navarra, a escasos ... dos kilómetros y medio de Estella. Había acudido al cenobio benedictino para fotografiar una escultura con la lapidación de San Esteban, pero ese día frío, ventolero y «nevusqueador» -«¡El mejor que un loco del románico puede desear!»- le deparó un hallazgo inédito.
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