






















Lejos de la aislada Chattanooga y su paraíso de entrenamiento para la selección en un colegio chic, en Atlanta se vive un ambiente total de Mundial. Se respira sufrimiento y entusiasmo a partes iguales en un restaurante sureño del centro de la ciudad colapsado por ... emigrantes de Haití que maldicen la derrota de su país ante Escocia mientras degustan hamburguesas dobles, ensaladas de fresas y tartas de lima. Es el paroxismo de la pertenencia y la ilusión del fútbol. También hay unos cuantos españoles en el local preparados para alentar a la selección en su debut ante Cabo Verde (este lunes, 18 horas), punto de partida de un equipo que hace soñar a un país.
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