





















Aunque ir a enfrentar los salvajes disturbios que tuvieron lugar en Barcelona tras la sentencia del procés le dejó secuelas físicas y psicológicas que convierten en un «calvario» muchos de sus días, el policía retirado Ángel Manuel Hernández asegura que iría de nuevo ... si el Estado se lo pidiera. «Si mañana me dijesen 'tienes que volver a Urquinaona', volvería sin pensarlo», dice en referencia a la plaza barcelonesa donde fue herido por violentos extremos que respondieron a la llamada de Tsunami Democràtic. En un primer momento, la respuesta del Estado estuvo a la altura del compromiso que este ex agente demostró aquella fatídica noche. Pero tras las elecciones del 23-J y el pacto del PSOE con Carles Puigdemont, Ángel denuncia con gran decepción que la actitud del Gobierno de Pedro Sánchez cambió hasta el punto de que acaba de verse obligado a recurrir ante la Audiencia Nacional la negativa del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, a considerarle víctima de terrorismo. «El dolor moral no cicatriza», se lamenta. «Parecía una guerra», recuerda sobre aquel 18 de octubre de 2019.
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