

























Eduardo Mendoza fue el escritor más vendido en Sant Jordi pero tuvo que firmar acompañado de un guardaespaldas por haber dicho que la leyenda de San Jorge nada tiene que ver con la literatura. Las juventudes de Puigdemont –entre otras organizaciones– llamaron a quemar ... sus libros. Esto es Cataluña. Ser catalán es mirarse en el espejo y ver a Eduardo Mendoza dedicando ejemplares de su novela con medidas de seguridad. Ser catalán es pasar esta gran vergüenza. Las ninfas se han marchado y estamos en el callejón de las ratas. El presidente de la Generalitat está haciendo cuanto puede por desinfectar la herida de la vida pública catalana pero aunque ha habido progresos nada desdeñables, todavía no es suficiente.
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