





















A sus 94 años, Cuqui Fierro puede recordar con cierta melancolía cómo vivió tiempos mejores. Pero quién no. Desde la muerte de su marido, la socialité es usufructuaria vitalicia de la propiedad de 1.600 metros cuadrados, si bien no puede oponerse a su venta ... y eso ha reabierto viejas heridas en el seno del clan para mantener una cruenta batalla familiar de insospechadas consecuencias. Es el auge, caída y sufrimiento de una socialité que por su mansión vio pasar a personalidades como Carmen Martínez-Bordiú, Pitita Ridruejo o Isabel Preysler.
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