






















En 1948, Eloísa Sánchez Peñaloza, procedente de Los Andes, llegó a Caracas para la boda de su hermana. En ese viaje también la llevaron a Naiguatá, a conocer el mar. Ella no lo sabía aún pero ese pueblo costero le gustaría tanto que se convertiría en su hogar durante el resto de su vida.
Nacida en Santa Ana del Táchira y ya instalada en Naiguatá, que en ese entonces era un pequeño poblado con pocos habitantes, Eloísa empezó a trabajar en una «taguara». Dos años después, fundó Fritería Táchira, un restaurante que, hasta el día de hoy y ahora a cargo de sus nietos, sigue abriendo sus puertas a todos los visitantes del estado.

Oscar Camacaro Peña y Betty Vélez, primo y nieta de Eloísa, son los actuales gerentes de Fritería Táchira, un restaurante con 75 años de historia que ha pasado por uno de los acontecimientos más importantes del estado costeño, la tragedia del año 1999, un desastre natural que provocó deslaves e inundaciones que arrasaron con pueblos enteros. Oscar cuenta que, con ayuda de vecinos y clientes, el local pudo reconstruirse y volver a su funcionamiento meses después de la tragedia.

Oscar y Betty, junto a Obdulio, el hermano de Oscar, se desempeñan en la cocina y atención a los clientes. Funcionan con una sincronía perfecta en conjunto; hacen de todo un poco: Betty anota los pedidos mentalmente, mientras que Oscar y Obdulio se afanan en la cocina: Oscar pica los vegetales, hace los tostones y sirve los platos, y Obdulio corta y cocina los pescados y carnes.

«Aquí todos hacemos de todo. Si falta alguien todos cubrimos a los otros. Mi hermano es mesonero de profesión, trabajó como maitre en el hotel Sheraton, cuando estaba abierto. Conoce de cocina criolla», dice Oscar.

Oscar es educador de Matemáticas y Física, egresado del Pedagógico de Caracas. Sin embargo, siempre le ha gustado la cocina, así que, después del fallecimiento de la señora Eloísa en 1975, junto a la mamá de Betty, se dedicó de lleno al negoci.

En palabras de Oscar Peña: «De aquí han salido profesionales, ha sido una escuela para todos aquí, primero en la cocina y después cada cual en otro campo». El restaurante reúne a la familia de la señora Eloísa, ha sido el sustento y hogar de todos, aunque muchos de los nietos de la señora Eloísa hoy se encuentran fuera del país, al igual que 9 millones de venezolanos.

El nombre de la Fritería Táchira nace en los comienzos del local, como un homenaje al estado natal de doña Eloína. Los productos vendidos eran cochino frito y pabellón. Luego se comenzó a servir pescados fritos y otras comidas tradicionales de la zona costera. El menú ha evolucionado a lo largo de los años.
En los años 80, Oscar incorporó desayunos con arepas, ampliando su horario de atención. Asegura que esto generó un boom, aumentando los clientes.

Hoy en se centra principalmente en platos «playeros». La aguja es su especialidad, sin embargo, de vez en cuando, Oscar prepara platos típicos andinos como pisca y arepas de trigo.
Y algo que, para ellos, es muy importante: siempre hay caraotas y carne mechada.
Las caraotas del señor Oscar son famosas entre sus clientes. Uno de ellos contó que, durante su época universitaria en el núcleo del Litoral de la Universidad Simón Bolívar, tanto él como sus amigos pasaban todos los días a comprar un envase de caraotas.
«El deslave destruyó por completo el negocito, y con mucho trabajo, lo volvimos a levantar y aquí estamos», cuenta Oscar. La tragedia de 1999 marcó un hito: el local y la casa de Oscar quedaron destruidos. Con ayuda de clientes y vecinos, reconstruyeron el negocio desde cero, reabriendo en el año 2000.

Oscar cuenta que el local ha pasado por tres tragedias o deslaves: una en 1951 cuando un crecimiento del río se llevó la taguara de ese entonces, el de 1999 con la tragedia de Vargas y una vaguada ocurrida en el 2005. Fritería Táchira no solo es un restaurante, sino una muestra de perseverancia y resiliencia donde la clientela y los residentes de Naiguatá ayudan a su reconstrucción y permanencia en el tiempo.
Más que un negocio, la fritería representa un legado emocional. Para Oscar, es su hogar y razón de vida: «Aquí vivo, trabajo y sueño». Con 75 años de historia, aspira a que nuevas generaciones mantengan viva la tradición, honrando un nombre que resiste como ícono gastronómico en Venezuela.
Instagram. @friteria_tachira
Contacto. 0414- 261-9674 y 0424-101-1077
Ubicación. Sector Casco Central. frente de la estación de servicio de Naiguatá, Vargas, Venezuela
Precios. Arepas rellenas en 4$. Plato de pescado, ensalada y tostones en 12$ y combo de sopa del día con plato seco y un jugo natural en 20$.

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