












Anare está esperando a su gente. Restaurantes, escuelas de surf, tolderos y pescadores volvieron a reactivarse después de pasar poco más de un mes y medio en pausa. Este pueblo, ubicado más allá de Naiguatá en La Guaira, tiene una petición: «Vengan que los vamos a atender muy bien».
No ha sido sencillo. Varios han perdido a familiares, amigos, conocido y clientes. Siguen procesándolo, pero con una mirada distinta. «Dios sabe por qué nos dejó aquí. Tenemos una misión y hay que seguir adelante», dice Isaías Rodríguez, pescador y representante del Consejo de Pescadores, Pescadoras y Pescadores Artesanales (CONPPA) de San Rafael de Anare.
«Nosotros necesitamos apoyo porque todavía estamos como en tercera dimensión. No hemos subido a la cuarta», expresa refiriéndose a los procesos personales después de los terremotos del 24 de junio. En su caso, perdió una nieta y varios amigos, pero parte del duelo lo ha enfocado en el trabajo.

Anare es uno de los pocos pueblos de La Guaira que no sufrió daños estructurales. Sus casas y posadas están en buen estado y lo poco que se movió, los habitantes ya lo han vuelto a poner en su lugar. De ese día, recuerdan el movimiento y muchos el traslado de venida e ida.
«Eso fue feo. Horrible. Traumático. Sabemos que lo que cuesta es que la gente tenga que pasar el pedazo de Caraballeda, Caribe y Tanaguarena, pero si ellos quieren estar aquí, los estamos esperando», dice Skarling Izaguirre, coordinadora de la escuela Anare Surf Academy.
“Estamos restableciendo la economía y nuestro trabajo diario. Estamos recibiendo a los turistas. Mientras que el mar lo permita, llega pescado fresco todos los días. Lo ideal aquí es que el turismo incremente porque así nosotros aumentamos nuestras ganancias”, explica Isaías.
Es lógico. De hecho, la dinámica previa al terremoto parece repetirse, pero con menos personas. Entre semana bajan pocos visitantes, pero los fines de semana el pueblo vuelve a tomar vida.

“Estamos haciendo lo que sea necesario para que nuestro estado renazca. Esto es una emergencia que nosotros tenemos que agarrar y trabajar para que nuestro estado sea el más próspero y estamos dispuestos para que se produzca, para que nuestro país sea mejor”.
El trabajo ya empezó. Los toldos están en $10. Un plato de comida entre $20 y $25 dependiendo del local. Las posadas tienen precios variados, pero algunas ofrecen la noche en $50 para seis personas. Y el pescado está disponible siempre, pero las mejores ofertas son los fines de semana.

El kilo de pescado está entre $5 y $7. Hay variedad siempre: pargo, jurel, picúa. “Lo mejor es que lo pueden elegir porque lo traen vivo en el vivero”, señala.
Los precios son regulares. Aceptan dólares y bolívares (transferencia, pago móvil y efectivo)
En Anare, hay dos escuelas de surf: Anare Surf Academy y Black Shark Surf Academy. Las dos están ubicadas en playa La Posa, justo en la entrada del pueblo, a mano izquierda.
Ambas retomaron sus actividades y ofrecen clases todos los días con reserva previa.
En el caso de Anare Surf Academy, las clases tienen un valor de 20 dólares la hora e incluye instructor, la tabla y acompañamiento constante dentro del agua.

Black Shark, por otro lado, tiene una promoción de 2×1 por 25 dólares los fines de semana. El precio cambia los días de semana por la afluencia de gente.
Los profesores esperan todos los días la llegada de turistas. Luego del terremoto, se encargaron de limpiar aún más la playa y evaluar el fondo marino.

“Hay mucha gente que tiene mucho miedo de bajar porque no ha sido fácil. Yo no estaba aquí al momento del desastre. Estaba en La Guaira. Llegué a las 11 de la noche. Yo tampoco quise salir más de Anare. Tengo como un mes sin salir”, confiesa Skarling Izaguirre.
“La gente que ha venido, son clientes que siempre venían. Son personas que tratan de ayudar. No vienen con cavas ni comidas, sino que todo lo compran aquí”, dice.

Lo bueno es que la gente ha llegado. Durante casi dos meses, recibieron ayudas de sus clientes habituales y otras organizaciones. En los últimos días, el público ha sido más variado y han tenido que explicar las reglas: “Aquí no vamos a poner música. No estamos para eso. Hay que repetirlo porque a las personas se les olvida que el duelo sigue”.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。