Lo normal es extraordinario

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump.AP
Actualizado
Con frecuencia, en los medios se habla de Trump como el "magnate", o sea, un "personaje muy ilustre y principal por su cargo y poder".
Contemplando su actuación, pongo en duda lo de 'ilustre' porque este mozo será muchas cosas, pero ilustre ("de distinguida prosapia"), no por las cosas que dice, por lo que hace, por las amenazas que lanza, por su grosería en general.
Me sucede con bastante frecuencia. Empiezo a pensar en algo y aprovecho que el Esgueva pasa por Valladolid para ponerme a pensar en otra cosa. (No siempre hay que aprovechar el Pisuerga).
Ahora me ha vuelto a pasar pensando en las características que ha de tener una persona para dirigir. Se habla mucho de profesionalización cuando, por ejemplo, se contrata a una persona de fuera de la familia para dirigir una empresa familiar y yo pienso si no había ahí alguien aprovechable con conocimiento del negocio y de la familia que se pudiese aprovechar. Quizá la empresa ya estaba profesionalizada o por lo menos tenía personas preparadas.
Me acuerdo de esto, cuando veo cómo se mueve Trump, y cómo nos afecta su movimiento.
Todo es opinable, pero cuando este hombre amenaza con destruir una civilización hay que decirle que pare y que se vaya a su casa. Estados Unidos no es propietario de ninguna civilización. Las civilizaciones son propiedad de la sociedad mundial. Todos hemos contribuido para que Venezuela, Pakistán o Calatayud sean de una manera o de otra. Todos contribuimos a la cultura global. Es una pena que, por culpa de unos cañonazos en el estrecho de Ormuz, una pareja no haya podido ir de viaje de novios a Japón, donde, además de pasárselo bien, se habrían enriquecido culturalmente.
Profesionalización. Me alegro mucho, al repasar el DRAE, de que hayan aceptado la palabra 'manager' como "gerente o directivo de una empresa o sociedad".
Necesitamos managers que sepan distinguir lo bueno de lo malo, que sepan respetar a todos los que no piensen como ellos, o sea a todos, y que quieran construir una sociedad mejor, respetando y ayudando a las demás naciones.
Ya sé que es difícil, como es difícil todo lo importante. Pero los viejos padres de Europa nos dieron un ejemplo, trabajando para construir un orden nuevo.
Hay un resumen de personas que quiere construir un nuevo orden, pero leyendo sus currículums pienso que el nuevo orden que quieren es para ellos, mezclando sus deseos con las amenazas de Trump.
Me quedo con los de antes.
























