























La entrada en vigor y con carácter provisional del tratado UE-Mercosur ayer se produjo sin grandes altercados. No eran buenas fechas, aclaran las asociaciones agrícolas -el 1 de mayo es festivo internacional-, aunque algunas ya han avanzado protestas el próximo 5 de mayo. El acuerdo comercial, que da pie a la apertura de la Unión Europea (UE) mediante bajadas arancelarias en el 91% de sus exportaciones y reducción de barreras burocráticas en sectores como la tecnología, los servicios o la sanidad, ha encontrado en el sector agrícola su rechazo más contundente. En varias ocasiones el campo ha dejado una postal de tractores recorriendo ciudades como Madrid, París o Bruselas al protestar contra un acuerdo que, consideran, pone en riesgo su viabilidad y competencia al permitir la entrada de productos más baratos desde Latinoamérica y que no ciñen su producción a la estricta regulación europea.
Pero después de la firma del acuerdo con la UE el pasado enero y las posteriores ratificaciones de los cuatro países miembros (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) en los meses, ahora las esperanzas del campo están puestas en otro trámite en marcha: los eurodiputados detractores del acuerdo con Mercosur en el Parlamento Europeo (PE) decidieron el pasado enero llevar al Tribunal de Justicia Europeo (TJUE) el tratado para evaluar la legalidad de fragmentar el pacto en dos acuerdos, uno con carácter más comercial y otro más político. Por un lado, el Acuerdo Comercial Interino (ITA) que solo tiene que ser aprobado por el Consejo y la Eurocámara, con lo cual se tramita más ágilmente, y por el otro el Acuerdo de Asociación con Mercosur (EMPA) que obliga a la negociación de la UE con los Estados miembros. No obstante, explican desde la Comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo (INTA), lo que se revisa ahora son tres cuestiones en el procedimiento, pero no el objetivo del tratado. Entre otras, se revisarán las medidas de reequilibrio de la UE, que determinan que si una de las partes aplica medidas que perjudican a la otra, esta última pueda buscar algún recurso para un reequilibrio.
Pero el paso del tratado por el TJUE no conlleva que su interrupción esté cerca: cabe destacar que el Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA) con Canadá lleva nueve años aplicándose de forma también provisional. Y la decisión del tribunal europeo aún podría tardar entre uno y dos años en llegar, según fuentes consultadas del PE. Tras ella, el PE deberá ratificar -o no- formalmente el acuerdo.
En resumen, la aplicación del Mercosur, aunque provisionalmente, se hará en todas sus dimensiones y garantías, como con el inicio de las rebajas arancelarias desde ayer, 1 de mayo. "La aplicación provisional mostrará los beneficios tangibles del acuerdo", aseguró ayer la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en una publicación en redes sociales. Se cierra un capítulo de 25 años de negociaciones y se entrega a Europa un pase VIP al mercado latinoamericano -también a la inversa- donde se reducen más del 90% de los aranceles. En concreto, se calcula que la UE aumentará sus exportaciones en un 39% (un 37% en el caso de España) cuando se acometa de forma completa, hasta mover 50.000 millones de euros. Lo que, alegan sus defensores, ayudará a mitigar efectos negativos de tensiones con otros países. La Comisión Europea, por su parte, estima que se incrementará el comercio a nivel bilateral en un 20-25% a medio plazo.
Mercosur tendrá una aplicación progresiva. No todos los aranceles disminuirán o desparecerán al mismo tiempo, sino que respetarán un calendario.Y ahora también se abre un espacio para evaluar los efectos reales del acuerdo y reajustar las medidas y condiciones del mismo.
Ante la inquietud del campo, desde el comité europeo negociador del PE en el Mercosur insisten en la existencia de medidas mitigadoras. Como las salvaguardias con cuotas máximas de algunas de las importaciones de productos vulnerables, la creación de una reserva de crisis agrícola (6.300 millones de euros) y el refuerzo de la Política Agraria Común de 45.000 millones de euros que el PE plantea para los años 2028 y 2034. La Comisión también avanza un refuerzo de los controles fronterizos en términos de vigilancia fitosanitaria para garantizar que las importaciones se ajustan a la normativa europea, aunque es competencia de los propios Estados. Este aspecto ha sido uno de los grandes reclamos del campo, por la descompetencia que genera el uso de fertilizantes permitidos en el Mercosur y no en Europa.
Además, la cuestión final para los agricultores no es qué sale, sino qué entra y compite con las empresas españolas. Desde la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) se declaraban "indignados e impotentes" este 1 de mayo. La decisión de seguir adelante con el Mercosur es un "atropello antidemocrático" porque no aguarda a la decisión del TJUE, expresa Andoni García, portavoz de COAG, a este medio. Además de denunciar la falta de reciprocidad en las cláusulas entre países europeos y del Mercosur, teme el cierre "de miles de explotaciones" que no podrán competir con los bajos precios de las importaciones. Y es que, precisamente por el previsible aumento de las importaciones, la carne de vacuno y aves de corral, los cítricos, el azúcar, el arroz, las aceitunas y la soja serán los sectores más afectados. "Vendemos nuestro mercado interno alimentario, nuestra soberanía alimentaria, nuestra seguridad alimentaria y la vida en nuestros pueblos por otros intereses", asevera García. Aunquem en contrapartida, se verán beneficiados aquellos sectores en los que se produzcan rebajas arancelarias significativas: además del agroalimentario, la industria de la maquinaria y automoción, y las empresas de servicios de finanzas y transportes.
No hay unanimidad en el sector. Por ejemplo, la Federación Española del Vino (FEV)muestra su "total apoyo" al Mercosur. Explica José Luis Benítez, director general de la FEV, a EL MUNDO que "el vino español vive de la exportación, y todo lo que sea favorecerla a través de unas reglas comerciales claras y seguras, es un gran beneficio para el sector". Encuentra en las salvaguardias una red de seguridad beneficiosa, y expresa que ahora las miras del vino están puestos en Brasil y las oportunidades que se abren en este país como prinicipal receptor para el vino europeo ahora que se dará la eliminación progresiva de los aranceles del 18%, además de disminuir barreras técnicas. "No va a solucionar todos los problemas, pero sin duda es una oportunidad comercial muy positiva y muy bienvenida", concluye Benítez.
Cabe destacar que el Mercosur incluye la protección de las Indicaciones Geográficas de productos Artesanales e Industriales (IGAI) de productos europeos, y que en su caso acoge a la Denominación de Origen de productos como el vino pero también el aceite. Y que, como expresó recientemente el Banco de España, España y Portugal son los países de la UE que más se verán beneficiados de la aplicación del acuerdo por el comercio que ya tienen con la región: el arancel promedio de España caerá del 9,1% al 1,1%, con el vino y el aceite de oliva siendo los más favorecidos.
De hecho, las empresas del sector del aceite de oliva "están bastante contentas" ante el acuerdo, según declaró a Efeagro el director general de Asociación Española de la Industria y el Comercio Exportador del Aceite de Oliva (Asoliva), Rafael Pico, por la apertura que se produce para estas exportaciones.
En el caso concreto de España, el país tiene un déficit comercial de alimentos, bebidas y tabaco con Mercosur con importaciones (4.069 millones de euros) diez veces superiores a las exportaciones (381,6 millones), según datos de Economía de 2025 que recoge Efe. El PE prevé que las exportaciones crezcan un 37% con Mercosur.
En los pasillos del Parlamento Europeo se observa cómo lo que Bruselas ha descrito como uno de los mayores pactos de libre comercio jamás firmado da sus primeros pasos y configura un mercado de 720 millones de personas, en el marco de una búsqueda urgente de más alternativas comerciales a EEUU. La economía de Europa, de hecho, depende en más de la mitad (50,4% del PIB) del comercio exterior, según INTA. Pero en el organismo donde se ha perfilado y ahora monitorea el tratado pesa el efecto de las consecuencias políticas, especialmente ante elecciones como las regionales en el caso de España, que se sigue mostrando a favor del acuerdo con Italia y Alemania. Los países detractores siguen siendo Francia, Irlanda, Austria, Polonia y Hungría.
Con todo, ayer también Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, eligió las redes sociales para celebrar la creación de "una de las mayores áreas de libre comercio del mundo":
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