

























Las familias con menores niveles de renta y que son, por tanto, más vulnerables se enfrentan este año a una tormenta perfecta que va a ponerles contra las cuerdas: un acelerón de la inflación por la guerra en Irán, que provocará las subidas de precios más fuertes en el país de los últimos 18 años sin contar el ejercicio 2022, que fue insólito por la crisis energética que provocó la guerra en Ucrania, y unos precios de la vivienda que suben a un ritmo que triplica el crecimiento de los salarios.
Un escenario pesimista para ellos que no es incompatible con el de una economía resiliente,que crecerá en conjunto un 2,4% este año, y con una fuerte creación de empleo, que llevará la tasa de paro por debajo del umbral del 10%, lo que compensará el impacto de la inflación en las familias y permitirá mantener a flote los niveles de consumo, según las previsiones presentadas este miércoles por BBVA Research.
En concreto, este servicio de estudios prevé que en 2026 se produzca en España una subida media de los precios del 3,8%, casi un punto más de lo que había proyectado hace sólo tres meses y lo que supondría un aumento de 1,1 puntos frente al año pasado. De cumplirse, será la tasa de inflación más elevada en España desde el año 2008 (cuando fue del 4,1%) sin contar el récord del 8,4% que se alcanzó en 2022.

Esta subida generalizada de los precios vendrá impulsada por un encarecimiento especialmente fuerte de los productos energéticos y de los alimentos, sobre todo los frescos (con tasas superiores al 7%), por el aumento de precio de los fertilizantes derivado del conflicto, lo que impactará especialmente al bolsillo de las familias con menor nivel de renta, que dedican en media un mayor porcentaje de su cesta de consumo a este tipo de bienes considerados de primera necesidad.
Pero no sólo la inflación dificultará el día a día de estas familias. Su nula capacidad de ahorro complicará que puedan navegar en unas aguas de precios disparados, ya que aunque la tasa de ahorro de los hogares en España se encuentra de media por encima del promedio histórico -en torno al 12% frente a una media del 7,2% de 2015 a 2019- no es así en las familias con menos capacidad económica.
Concretamente, los datos de BBVA Research constatan que el 10% de hogares más pobres tiene una tasa de ahorro negativa, es decir, su gasto en consumo duplica sus ingresos, lo que financiarán con cargo a deuda; mientras que el segundo 10% con menos renta no tiene capacidad de ahorrar nada mensualmente.
"La falta de ahorro limita la capacidad de los hogares vulnerables para absorber el impacto de la inflación", apuntan los expertos, que inciden en que la vivienda es otro problema para este colectivo. En 2026, calculan que el precio de la vivienda se incrementará otro 12% -después de crecer un 11,2% el año pasado-, lo que supone un ritmo que triplica la evolución de los salarios, que subirán este año entre un 3% y un 4% en promedio.
¿Provocará todo esto un aumento de la ya de por sí elevada tasa de pobreza en España? Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA, explica que no tiene por qué ser así, ya que hay otros factores que compensan a estos, como la creación de empleo. "Estamos en una economía dinámica en la que suceden otras cosas. Entre las cosas positivas es que tenemos una creación de empleo muy fuerte y eso puede más que contrarrestar, a nuestro juicio, en la medida en que en esos segmentos de hogares con menos ingresos se cree mucho empleo. Por eso creemos que puede haber un aumento para el promedio de la renta bruta disponible que puede sustentar el crecimiento del consumo privado", explica.
Su proyección deja la tasa de paro en el 9,9% este ejercicio, por debajo del doble dígito por primera vez desde 2007, con un fuerte crecimiento del empleo extranjero.
Para el próximo año, los expertos de BBVA Research moderan sus previsiones de crecimiento de los precios, en general, y de la vivienda, en particular, pero no hay que olvidar que las subidas de este año se habrán consolidado y que los nuevos aumentos serán sobre esos niveles.
En concreto, creen que la inflación en 2027 será del 2,8%, un punto menos que este año, mientras que los precios de la vivienda aumentarán un 5,7%, menos de la mitad que este ejercicio, aunque todavía el doble de lo que crecerán los sueldos.
"La inercia es todavía fuerte, venimos viendo tasas de crecimiento que están por encima del promedio y en la medida en que este aumento está reduciendo el poder adquisitivo de las personas que quieren acceder a la vivienda, su capacidad para comprar se va a ir agotando", apunta Miguel Cardoso, economista jefe para España y Portugal, quien además recuerda que el estímulo que suponían unos tipos de interés a la baja se va a terminar. Para este año proyectan dos subidas de los tipos por parte del Banco Central Europeo (BCE).
Por ello, pronostican una moderación en el crecimiento de la demanda de vivienda y, por tanto, menor presión sobre los precios. Con todo, recuerda, "un aumento del 5,7% seguiría estando por encima del crecimiento de los salarios, que se espera en torno al 3-4%, y también por encima de la inflación".
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