Considera que España necesita poner "luces largas" para acometer reformas estructurales pendientes y advierte de que la vivienda es un problema económico que está condicionando la productividad

Miguel Ángel Vázquez Taín, presidente del Consejo General de EconomistasMUNDO
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Miguel Ángel Vázquez Taín (Orense, 1966) está a punto de cumplir un año al frente del Consejo General de Economistas, una organización que aglutina 39 colegios profesionales y 55.000 colegiados. Antes de presidirla, estuvo doce años liderando el Consejo Gallego de Economistas y el Colegio de Economistas de La Coruña, ocupó puestos ejecutivos y en consejos de administración de distintas empresas y fue de 2002 a 2010 vicerrector de Economía y Financiación de la Universidad de Santiago.
- ¿Cuál es su diagnóstico de la economía española?
- En este momento es muy difícil hacer previsiones porque no sabemos ni la duración ni la magnitud del conflicto de Oriente Medio, pero los datos que ya están encima de la mesa evidencian una ralentización de la economía, lo que no nos parece excesivamente preocupante. España está creciendo y venía haciéndolo de forma diferencial respecto de los países de nuestro entorno. Pero tenemos que empezar a poner luces un poco más largas y ver los problemas estructurales que tiene la economía española.
- ¿Cuáles son?
- Son esas que a veces el día a día no nos deja poner encima de la mesa. A nadie se le escapa que esta polarización política impide que se pueda afrontar lo que realmente necesita nuestra economía, que son reformas estructurales que además deberíamos hacer en momentos coyunturales buenos. Una de ellas es la relativa a la productividad. Nosotros tenemos un diferencial de productividad y mientras no ataquemos ese problema estructural lo llevamos complicado. Otra es la consolidación de las cuentas públicas y otra es la vivienda, que ha pasado de ser un problema social a un problema económico importante, que está condicionando incluso ese incremento de la productividad.
- ¿Por qué?
- Porque impide la movilidad y captación del talento, y pone como prioridad de muchas personas el poder tener ese espacio habitacional y eso, aunque parezca mentira, resta capacidad y dedicación en el trabajo. Hoy una parte muy importante de la población, sea por compra o sea por alquiler, está destinando una parte muy importante de su renta a la vivienda y eso resta capacidad de ahorro y consumo en otros ámbitos. Otras reformas estructurales pendientes son la relativa al capital humano, porque tenemos problemas de casar la oferta de capital humano con lo que necesita nuestro tejido económico, y la de la calidad institucional. El diagnóstico del problema está hecho, pero nos falta ejecutar. El problema que tiene España en estos momentos es ejecutar esas reformas y empezar a tomar medidas en esos ámbitos. Es importante porque no se trata sólo de cuánto se crece, sino de cómo se crece.
- ¿A qué se refiere, no tenemos un modelo de crecimiento sano?
- No es que no sea sano. Una parte importante de nuestro crecimiento se ha producido por la agregación de empleo, es decir, más gente trabajando, más gente produciendo y mayor crecimiento. Y eso es muy bueno, pero tenemos que ver cómo pasamos ahora a ese empleo que genere mayor valor, que sea más productivo, porque si hay productividad podemos obtener mayores salarios y mantener mejor nuestro sistema de pensiones. Tenemos que hacer que el crecimiento llegue al conjunto de la sociedad.
- ¿No lo hace?
- Es otro de los temas que a veces es muy difícil de entender: las cifras macro de la economía española van bien, con toda la cautela que exige la situación, pero hay una parte importante de la población, aunque que cada vez sea menos, que no nota esa mejoría... y cuando eso ocurre es que algo nos está pasando. Es verdad que la inflación acumulada ha restado poder adquisitivo a una parte de la población, que además tiene que destinar una parte muy importante de la renta a determinados bienes como pueden ser la vivienda o la energía. Además, los salarios no han crecido todos de la misma manera. Así que nos falta cerrar el círculo para que ese crecimiento macro también se note en la mayoría de la población.
- Ha mencionado una reforma estructural para consolidar las cuentas públicas...
- Sí, porque no podemos financiar todo mediante una mayor recaudación. Hay una asignatura pendiente dentro de esa consolidación necesaria de las cuentas públicas que es mirar el gasto y nos falta ahí muchísima actuación en temas de evaluación, ver la eficiencia de ese gasto y tomar decisiones de priorización. A veces nos fijamos mucho en el sistema de pensiones y es verdad, es uno de los elementos fundamentales, pero hay necesidades crecientes en todo lo que tiene que ver con los servicios sociales asociados al envejecimiento de la población, tanto en sanidad como asistencia social y dependencia. Por tanto, no vamos a poder afrontar todas esas necesidades en los años siguientes solo por la vía de incrementar los ingresos. Además, no es sólo cuestión de cuánto se recauda sino de cómo se recauda.
- ¿En qué sentido?
- Hay que empezar a plantearse una reforma integral del sistema tributario, que lo haga más equitativo, a lo mejor recaudando lo mismo, pero con más equidad; más simple y con más seguridad jurídica, porque se toman decisiones de forma improvisada. Nosotros como organización profesional nos ofrecemos a mediar entre los grandes partidos para que en temas que son vitales como este se llegue a un Pacto de Estado. En España hacemos mucha política reactiva, creo que deberíamos hacer políticas transformadoras y eso requiere una visión de más largo plazo, de consenso y continuidad.

MUNDO
- ¿Es España un infierno fiscal?
- Hay que tener en cuenta que ya no solo es cuánto pago, sino cómo lo pago. En el IRPF, por ejemplo, es relativamente sencillo el cumplimiento normativo, la gente sólo se fija en la última línea de si le sale a devolver o a pagar, y con eso se hace un juicio de valor. Para otros es más complejo. Todo eso sí que lleva a la concepción de agotamiento fiscal, de que el esfuerzo fiscal no está bien repartido. También falta pedagogía sobre la relación entre lo que pagamos y lo que recibimos.
- ¿Puede influir en ese agotamiento fiscal el hecho de que tengamos tan bajos salarios?
- Las personas a las que les cuesta llegar a fin de mes esa sensación de infierno fiscal.
- ¿No deflactar el IRPF es una fórmula adecuada de subir impuestos?
- No nos parece la más adecuada. Si el Gobierno quiere incrementar la recaudación, no debe hacerlo de forma soterrada, debe ir por otras vías, con transparencia total. Es tan importante deflactar la tarifa como actualizar determinadas deducciones o mínimos exentos.
- ¿Es el absentismo ya un problema económico?
- Sí, afecta a la productividad y competitividad de nuestras empresas y, por lo tanto, afecta a la economía.
- ¿Qué le parece que pueda acabar la legislatura sin unos solos Presupuestos aprobados?
- No contar con presupuestos resta capacidad de la actuación a cualquier administración pública y eso la ciudadanía tiene que tenerlo claro. Si vamos a convivir a futuro con esta situación de polarización política, nuestros políticos tendrían que tener una altura de miras que facilite determinadas decisiones en el ámbito económico.

















