





























La brecha de inflación que España mantiene con la UE se triplicaría en caso de que la guerra en Irán se prolongue, si el encarecimiento de los precios de la energía se alarga y se producen disrupciones en la cadena de suministro global, ya que nuestro país podría enfrentarse a una subida media de los precios este año del 5,9%, mientras en la media de la UE repuntarían un 4,4% en ese mismo escenario.
Así lo recoge el Banco de España en sus Proyecciones macroeconómicas e informe trimestral de la economía española, presentado este viernes, en el que plantea un escenario central en el que la inflación promedio se elevaría este año hasta el 3%, frente al 2,7% de 2025, lo que supone nueve décimas de lo que esperaban en diciembre; pero advierte de que si el conflicto se prolonga en el tiempo daría lugar a un escenario más negro en el que los precios crecerían casi el doble.

En ese "escenario severo" asumen un incremento de los precios de la energía "más acusado y persistente", una mayor incertidumbre y unos efectos indirectos y de segunda ronda aún más intensos. En particular, se asume que los precios del petróleo alcanzarán un máximo de 145 dólares por barril y los del gas natural, 106 euros por MWh en el segundo trimestre de 2026 y, además, se asume que permanecerán en niveles elevados a lo largo del horizonte de proyección.
En ese supuesto -el mismo que ha utilizado el Banco Central Europeo (BCE) en sus proyecciones-, el Banco de España alerta de que las tasas de inflación en España de 2026 y 2027 podrían llegar al 5,9% y el 3,2% en promedio, respectivamente. Sin embargo, según la proyección del BCE, en la Unión Económica y Monetaria, la inflación se situaría en el 4,4% en 2026 y en el 4,8% en 2027, "reflejando la activación de efectos significativos de segunda ronda, dada la mayor persistencia del aumento de los precios energéticos".
Esto supone que el diferencial de inflación de España con la UE, que en febrero fue de cuatro décimas, pasaría a ser de 1,5 puntos este año, mientras que se invertiría el próximo, cuando la subida de los precios en la media comunitaria superaría la española.
Ambas instituciones han dibujado en sus proyecciones macroeconómicas tres escenarios diferentes: el central -más optimista, que asume una normalización relativamente rápida de los mercados del petróleo y del gas-, uno adverso -algo más pesimista- y uno severo, más "exagerado", según ha querido tranquilizar el director de Economía del supervisor, José David López Salido.
En los tres, España presentará una inflación superior a la media de la UE, pero esa brecha que perjudica a nuestra competitividad se irá ensanchando a medida que la situación sea más grave. Así, el Banco de España prevé que la inflación en nuestro país se situará en el 3% este año de media y en el 2,5% el próximo; frente a un pronóstico del BCE del 2,6% y 2%, respectivamente, para la UE.
El "escenario adverso" es el que representa el segundo grado de gravedad. En él se contempla un aumento más acusado de los precios de la energía respecto a lo contemplado por los mercados de futuros a fecha 11 de marzo (día en el que ambas instituciones cierran sus proyecciones), un incremento significativo de la incertidumbre y un mayor deterioro de la actividad a nivel global. En concreto, supone que los precios del petróleo y del gas natural alcanzarán, en el segundo trimestre de 2026, un máximo de 119 dólares por barril y 87 euros por MWh, respectivamente, antes de converger a las hipótesis del escenario central en el tercer trimestre de 2027.
Si se cumple esa previsión, la inflación en España se situaría este año en promedio en el 3,9%, frente al 3,5% en la UE; sin embargo, ya la UE superaría a nuestro país en 2027, con una subida promedio de los precios del 2,1% frente al 2% en nuestro país.
El hecho de que España tenga y vaya a tener una inflación superior a la media de la UE está muy relacionado con el diferencial de crecimiento económico, positivo en este caso para nosotros. Nuestro país está creciendo muy por encima de la media comunitaria por la solidez de la demanda interna, lo que a su vez contribuye al alza de los precios, por ejemplo del sector servicios, que ya acumulaba alzas importantes de precios antes de que estallara este conflicto.
Así, el Banco de España pronostica que la economía española crecerá un 2,3% este año, una décima menos de lo que lo habría hecho si no hubiera estallado la guerra en Oriente Próximo, pero una décima más de lo que esperaba en diciembre y una décima más de lo que lo hizo en 2025. Para 2027, pronostica un avance del 1,7%. Esta previsión de crecimiento en el escenario central contrasta con una proyección para la UE del 0,9% en 2026 y del 1,3% en 2027, menos de la mitad que la española.
El diferencial es favorable a España también en el resto de escenarios. En el adverso, la UE crecería un 0,6% en 2026 y un 1,2% en 2027, frente a un avance en España del 2,2%, el triple, y un 1,5%.
En el escenario severo, el PIB del área del euro se moderaría hasta el 0,4% en 2026 y el 0,9% en 2027, mientras que España repuntaría un 1,9%, casi cinco veces más, y un 1,1%.
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