En puridad, habría que computarlos en la Declaración de la Renta, aunque es habitual que no se haga como ocurre con los regalos de boda

El papa León XIV junto al rey Felipe VI tras pasar revista a la guardia Real en la Plaza de la Armería del Palacio Real.EFE
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Aquellos españoles que hayan visto oportunidad de negocio en la visita del Papa León XIV, que ha comenzado este sábado en Madrid, y hayan puesto en alquiler sus pisos, garajes o incluso balcones, deberán declarar a Hacienda en su Declaración de la Renta los ingresos que consigan por los mismos.
La Agencia Tributaria estipula que los ingresos obtenidos en este tipo de práctica, similar a cuando se alquilar balcones en Semana Santa para ver las procesiones, deben ser declarados en el IRPF, pero lo cierto es que la trazabilidad de esos ingresos -si son bajos- es difícil de rastrear.
Es algo similar a lo que sucede con los regalos que se reciben con motivo de una boda, que a priori deberían declararse al fisco pero en general suelen pasar desapercibidos.
Sí es algo, no obstante, que la AEAT tienen en el punto de mira y a lo que podría estar atenta en función del volumen de los ingresos obtenidos.
Los tramos que se aplican son los del ejercicio en curso. Los de 2025, relativos a la última Declaración de la Renta, oscilan entre el 19% y el 47%, lo que supone que un contribuyente que tributa por un tipo contenido en esa horquilla verá aplicado el mismo tipo a los rendimientos que obtenga por el alquiler de su balcón o una de sus habitaciones.
En cuanto a la legalidad de esta práctica, los propietarios tienen potestad para hacerlo, mientras los inquilinos deberán leer con atención sus contratos de alquiler, ya que probablemente esté prohibido subarrendar estancias o partes de la vivienda.
Estos días proliferan en las plataformas online de venta de segunda mano como Wallapop o Milanuncios las ofertas de alquiler de balcones, por ejemplo, para ver el recorrido del Pontífice por las ciudades que va a visitar, como Madrid y Barcelona. Los precios pueden llegar a ser de 120 euros por persona dentro de un balcón con capacidad para cuatro, lo que arrojaría unos ingresos de 480 euros por dos horas de estancia en el mismo.

























