El Gobierno británico veta el acceso a TikTok, Instagram, YouTube, X y Snapchat, además de restringir el uso de chatbots de IA, desafiando el modelo de negocio de las grandes tecnológicas y abriendo un frente de tensión con Estados Unidos

El primer ministro británico, Keir Starmer, sale del número 10 de Downing Street en Londres.AP
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A partir del primer trimestre de 2027, los menores de dieciséis años del Reino Unido no tendrán TikTok, Instagram, YouTube, X (la antigua Twitter) o Snapchat.
Quienes tengan 16 y 17 sí podrán registrarse en esas plataformas. Pero con limitaciones. Las empresas propietarias de esas redes deberán crear una arquitectura que limite o elimine la capacidad de esos usuarios de recibir mensajes de personas que no están en su red de contactos-especialmente, si los emisores son adultos-, así como de enviar mensajes que desaparecen tras ser vistos (la función definitoria de Snapchat), o su capacidad de geolocalización, es decir, de identificar dónde está el usuario.
Sí tendrán cerrado el acceso a plataformas de Inteligencia Artificial (IA), lo que afecta a una serie de plataformas, como Character.ai, SpicyChat.ai., y Janitor.ai, en las que el usuario puede participar en diferentes juegos de rol con personajes como Jeffrey Epstein o con presuntos 'psiquiatras' que en realidad no son más que 'chatbots' de IA. Otras medidas podrían ser una suerte de 'toque de queda' para el 'scrolling infinito', que es como se conoce la capacidad de las webs para mostrar contenidos a medida que se va 'bajando' por la pantalla.
Ésas son algunas de las medidas anunciadas ayer, lunes, por el primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, en una rueda de prensa. El plan es técnicamente muy complejo, porque requerirá cambios drásticos en el software de varias de las mayores empresas tecnológicas del mundo. A ello se suma la cuestión política. Después de un conflictivo periodo entre 2016 y 2020, lo gigantes de Silicon Valley han llegado a una entendimiento con Donald Trump en virtud del actual, a cambio del apoyo de las empresas, éste defiende sus intereses fuera de EEUU y crea un sistema regulatorio en el país que les permite hace prácticamente lo que quieran.
El Gobierno de Washington ya ha criticado duramente el proyecto de regulación británica, que endurece considerablemente la aplicada por Australia, hasta ahora el país con más restricciones al uso de redes por menores de edad. Ahora, los más de seis meses que transcurrirán hasta que se fije la nueva regulación prometen un nuevo frente en las relaciones entre Londres y Washington. A EEUU, además, le preocupa la regulación británica porque varios países de la UE -como Francia o España- están estudiando medidas similares. Todas las empresas de redes sociales son estadounidenses, con la excepción de TikTok, que es china. En total, se estima que el sector obtiene alrededor del 20% de sus ingresos en Europa.
Las normas todavía deben codificarse. Y eso no va a ser fácil. Por de pronto, no está claro si plataformas como la estadounidense Discord o la ruso-emirati Telegram entran dentro de la regulación, ya que están consideradas redes de mensajes -en el estilo de Instagram- pero tienen 'espacios' en los que los usurarios interactúan con extraños.
Lo mismo sucede con el chatbot más popular del mundo, ChatGPT, de OpenAI, que permite conversaciones de toda índole con sus usuarios. OpenAI está preparando su salida a Bolsa, con una valoración cercana al billón de dólares (860.000 millones de euros). Sus rivales, Claude y Gemini -está última , propiedad de Alphabet, la dueña de YouTube-, también entran en esa categoría, puesto que el Gobierno de Londres ha declarado que prohibirá "chatbots que ofrezcan compañía íntima o sexual".
Tampoco está claro el papel de las empresas de juegos en línea, como las estadounidenses Epic Games, Microsoft, y Roblox (esta última, con una fuerte presencia china en su capital), cuyos productos permiten el 'emparejamiento' con usuarios no identificados, o tienen 'chatrooms' abiertas a usuarios de todo tipo.






















