


























TRIBUNA
Prever el rumbo de esta guerra exige construir escenarios con instrumentos imperfectos y supuestos fr�giles en medio de la incertidumbre

Petroleros y mercantes esperan en el Estrecho de Ormuz vistos desde Emiratos �rabes Unidos, el s�bado
Actualizado Domingo, 19 abril 2026 - 00:04
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En abril de 1916 el explorador brit�nico Ernest Shackleton comprendi� que nadie vendr�a a rescatarles. El hielo hab�a destruido su barco y llevaba a�o y medio deambulando por la Ant�rtida con los 27 miembros de su tripulaci�n. Ten�an una barca de madera de 7 metros, un sextante, una br�jula rota y un mapa que dec�a que si atravesaba 1.300 kil�metros de uno de los mares m�s peligrosos del mundo podr�a llegar a una peque�a isla (s�lo una, nada m�s en miles de kil�metros a la redonda). Un error de un par de kil�metros en los c�lculos y el barco habr�a llegado cargado de cad�veres a Sud�frica o Australia meses despu�s. Pero atinaron con la isla y pudieron volver con ayuda a rescatar a sus compa�eros.
Dise�ar escenarios de futuro evoca en cierta medida esa tarea de apuntar -con instrumentos que no terminan de funcionar- a una isla lejana. Para empezar, hay que hacer conjeturas acerca de un mont�n de factores. Por ejemplo, el escenario central de Allianz Research presupone que: en primer lugar, Ormuz permanecer� cerrado en abril; en segundo, se ir� abriendo gradualmente a lo largo de mayo; adem�s, m�s del 50% de la producci�n perdida se compensa con el uso de reservas estrat�gicas, oleoductos alternativos y un incremento de producci�n por parte de Estados Unidos y Rusia; y que, por �ltimo, no hay una destrucci�n sustantiva de infraestructura en la industria energ�tica. Sobre esas suposiciones se construyen modelos para estimar el impacto de la crisis. Un error significativo en una de esas cuatro conjeturas har�a que la estimaci�n se desv�e, y que solo sirva para maravillarnos de nuestra falta de visi�n en unos a�os. Un ejemplo: en abril de 2022 casi todos los escenarios de consenso conclu�an que la guerra en Ucrania terminar�a antes de que terminara el a�o. El que contemplaba una guerra realmente larga incluso m�s all� de 2023, especulaba con que Rusia tomaba el control de Ucrania a trav�s de un gobierno marioneta y la resistencia ucraniana montaba una guerra de guerrillas financiada por la OTAN.
En resumen, nadie sabe c�mo terminar� esto. Sin embargo, con seis semanas de conflicto a las espaldas algunas de las conjeturas que sustentaban los escenarios m�s optimistas han empezado a caer. Por ejemplo, ya es demasiado tarde para esgrimir que los precios de la energ�a pueden recobrar la normalidad y volver a sus precios anteriores a la guerra relativamente pronto. En teor�a, una semana bastar�a para dejar salir y entrar a todos los barcos que esperan, pero la experiencia nos dice que, incluso con un acuerdo de paz inmediato, muchas l�neas tardar�an meses en normalizar el tr�fico. Cuando en octubre de 2025 los hut�es pararon los ataques a los barcos que circulaban por el mar Rojo, grandes compa��as como Maersk tardaron m�s de dos meses en enviar su primer carguero, y hoy, seis meses despu�s, el flujo normal a�n no ha sido recuperado. Adem�s, ning�n barco se arriesgar�a a entrar en el golfo ante la posibilidad de quedarse atrapado si se vuelve a cerrar. Muchos otros eliminar�n la regi�n de sus rutas cuando se den cuenta de que, con los nuevos precios de las p�lizas de seguro, los fletes no son rentables.
Luego est�n los problemas t�cnicos. La reactivaci�n de un pozo requiere un lento proceso de represurizaci�n que solo un pu�ado de especialistas puede llevar a cabo de manera segura. En Qatar, volver a poner en marcha Ras Laffan -la mayor planta de licuado de gas del mundo donde se produce adem�s el 10% de la urea y el 30% del helio mundial- puede tomar unos cuatro meses, y las reparaciones para recuperar el 20% de capacidad de producci�n que destruy� Ir�n tomar�n de tres a cinco a�os. La planta emirat� que produce el 10% del aluminio del mundo necesita un a�o para volver a producci�n. Por todo esto algunas consultoras ya estiman que el precio del petr�leo apenas bajar� de los 90 d�lares hasta el final de a�o.
Esto nos lleva a la siguiente pregunta: �d�nde est� el punto de no retorno, aquel en el que la inflaci�n ya no es controlable? Aunque nadie sabe c�mo identificar ese punto de inflexi�n, habr� pistas: expectativas de inflaci�n que se desanclan, subyacente que repunta, contagio de la inflaci�n a otros productos, etc. Ahora mismo no estamos ah�, pero identificar ese momento es fundamental para que los inversores no sufran grandes p�rdidas. Mientras llega ese momento, seguiremos dise�ando escenarios porque no hay una herramienta mejor para ordenar ideas, entender qu� variables son importantes y proponer relaciones entre ellas. Pero siendo conscientes de que intentar vislumbrar el futuro casi siempre termina en un doloroso ba�o de humildad.
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