Para un salario de 45.000 el sobrecoste fiscal supera los 1.300 euros, según el Consejo General de Economistas

Arcadi España, ministro de HaciendaEFE
Actualizado
Los trabajadores que en los últimos cuatro años han estado ganando el sueldo medio (que el año pasado se situó en 28.530,31 euros) han pagado 820,77 euros de más a la Agencia Tributaria en concepto de IRPF por la decisión del Gobierno de no deflactar la tarifa ni los tipos y otras estructuras del impuesto, es decir, por no adaptar todas las cuantías a la evolución de la inflación.
Así lo ha constatado en un informe presentado este miércoles el Consejo General de Economistas, que cifra ese sobrecoste en 628,26 euros para los que ingresaban 22.000 euros en 2022; en 1.317,50 euros para los que ganaban 45.000 euros y en 1.482,18 euros para las rentas de 60.000 euros.
Aunque el impacto va in crescendo en términos absolutos a medida que crece el salario, en términos relativos el sobrecoste fiscal de la no deflactación ronda el 20% en todos los casos. Para el sueldo medio, por ejemplo, implica un 22,7% más de contribución tributaria.
Más allá de la no deflactación, Agustín Fernández, presidente del Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF), ha subrayado durante la presentación del informe que la ley del IRPF "necesita una actualización" tras veinte años en vigor ya que, por ejemplo, los mínimos personales y familiares no se modifican desde 2015.
Los economistas urgen a actualizar todas las magnitudes del impuesto, desde el mínimo personal y familiar (que debería pasar de 5.550 euros a 7.226 euros) al seguro de enfermedad (de 500 a 831 euros) o los cheques de comida (de 11 a 13,87 euros).
Apuntan en especial a la necesidad de revisar los ingresos que pueden tener los ascendientes o descendientes a cargo sin perder el derecho a aplicar el mínimo, que en su opinión debería equipararse al salario mínimo.
Han aprovechado además la rueda de prensa para recordar que todos los asalariados que percibiesen en 2025 el Salario Mínimo Interprofesional (16.576 euros) deben acordarse de presentar la declaración de la renta, dado que sino no podrán disfrutar de la deducción aprobada para que se les devuelvan las retenciones aplicadas.
En este sentido, lamentan que exista un salto considerable para los trabajadores que cobran justo por encima del SMI, ya que por ejemplo uno que percibiera el año pasado 17.000 euros (424 euros más que el SMI) tendría que pagar entre 227,21 y 291,54 euros de IRPF, en función de la comunidad autónomas, es decir, entre el 53,59% y el 68,76% de la diferencia entre su renta y el SMI.




















