Una plataforma del barrio de Salburua denuncia que medio centenar de jóvenes africanos carece de apoyo público. Reclaman una "mesa interinstitucional" tras diez meses de con malienses abandonados en las calles junto a la comisaría.

La delegada del Gobierno Marisol Garmendia durante su toma de posesión junto al ministro Ángel Víctor Torres en Vitoria.ARABA PRESS
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Medio centenar de jóvenes malienses son atendidos a diario por plataformas ciudadanas, vecinos y grupos juveniles en Vitoria mientras tramitan a escasos 50 metros de la comisaría de la Policía Nacional su petición de refugiados. Diez meses después de que se detectara la presencia de los primeros africanos deambulando por los barrios del norte de la ciudad, una red de acogida denominada Salburua Harrera Sarea exige que "a la mayor brevedad posible" las instituciones públicas constituyan un grupo de trabajo que aporte una "solución estructural" a esta crisis. "Somos un parche", han reconocido mientras reclaman más apoyo para fortalecer una plataforma que, como en otros municipios vascos como Irun, presiona para superar los obstáculos administrativos de los migrantes.
"La situación que estamos viviendo no es puntual ni excepcional. Es una vulneración estructural de derechos fundamentales que está derivando en una emergencia sanitaria", han denunciado hoy Asier Etxenike y Cristina Riega, portavoces de la plataforma de acogida en el barrio vitoriano de Salburua. El colectivo compuesto por alrededor de 60 personas forma parte de la respuesta social a la presencia de jóvenes malienses deambulando por las calles mientras tramitan su condición de refugiados. Una "crisis humanitaria" que se visibiliza cada día con la presencia de varias decenas de migrantes africanos esperando bajo los soportales de viviendas del barrio de Salburua.
Según fuentes de la Delegación del Gobierno, la concesión de la primera cita -solicitada por internet- ya facilita a cada extranjero el derecho a ser atendido por los servicios que presta la administración central. El Ejecutivo de Sánchez monitoriza la presencia de malienses a los que se ofrece recursos disponibles, incluidos los aportados por el Gobierno vasco que ha trasladado a dos de sus centros a algunos malienses desde junio de 2025. Pero, como reconocen desde la Delegación del Gobierno, algunos de estos jóvenes se niegan a ser alejados de la comisaría en la que han solicitado el primer trámite para ser reconocidos como refugiados.
Desde el pasado mes de enero, dos parroquias de la Diócesis de Vitoria reconvirtieron sus salones para acoger a unos treinta jóvenes cada noche. Los centros parroquiales de Aranbizkarra y de Salburua cedieron espacios utilizados para actividades propias de estas iglesias para facilitar camas y comida a los solicitantes de asilo que en pleno invierno vitoriano permanecían la calle. Apoyados por los sacerdotes y personal seglar, los malillenses pudieron, además, superar el Ramadán al contar en las parroquias con comida y utensilios de cocina para alimentarse por las noches durante el ayuno anual de los musulmanes. Pero, como aseguran fuentes del Obispado de Vitoria, es una "tirita" que no debe consolidarse como el único recurso disponible. Además, al superarse la emergencia climática, las parroquias ya han advertido que necesitan recuperar sus instalaciones aunque no cierran las puertas para ayudar en cualquier momento a estos refugiados.
"La solución no puede recaer en el voluntariado ya que garantizar derechos es una responsabilidad institucional que no están haciendo", han advertido los portavoces de la red vecinal de Salburua. Después de haber atendido a un millar de malienses, este grupo anima a los vecinos de Vitoria a sumarse como voluntarios y a colaborar económicamente con donativos para garantizar el apoyo básico a los malienses que, pacientemente, reclaman ser reconocidos como refugiados tras huir de un país en guerra.
























