Tribunales
La familia de la joven asesinada en 2002 hab�a pedido apartar a la Polic�a Nacional tras denunciar a�os de irregularidades, pero el juez sostiene que la causa sigue archivada y sin nuevos indicios

Uno de los carteles que anunciaban la desaparici�n de D�borah Fern�ndez en Vigo, en 2002.EFE
Juan B. Ca�ellas Santiago de Compostela
Actualizado
El juzgado de Tui ha vuelto a rechazar que la Guardia Civil asuma la investigaci�n del asesinato de D�borah Fern�ndez, la joven viguesa de 21 a�os que desapareci� en mayo de 2002 y cuyo cad�ver apareci� diez d�as despu�s en una cuneta de O Rosal (Pontevedra). La decisi�n llega despu�s de que la familia solicitase que el caso dejase de estar en manos de la Polic�a Nacional y pasase a la Unidad Central Operativa (UCO) ante la p�rdida de confianza en una investigaci�n que acumula m�s de dos d�cadas de irregularidades, pruebas extraviadas y diligencias fallidas.
El juez ya hab�a rechazado inicialmente esa petici�n en una providencia dictada en abril. La familia recurri� entonces la decisi�n alegando que otro cuerpo policial deb�a revisar las pesquisas y, ahora, en un nuevo auto notificado este martes, el magistrado ha desestimado tambi�n ese recurso y mantiene que no procede el cambio solicitado.
La resoluci�n, contra la que todav�a cabe recurso ante la Audiencia Provincial de Pontevedra, centra gran parte de su argumentaci�n en la situaci�n procesal de la causa. El juez recuerda que el caso permanece archivado provisionalmente y sostiene que no existe "indicio ni hecho nuevo que justifique su reapertura". Seg�n explica el auto, el recurso presentado por la familia tampoco aporta nuevos elementos que permitan reactivar judicialmente la investigaci�n.
El magistrado a�ade adem�s que el escrito no concreta qu� norma se habr�a vulnerado ni qu� perjuicio legal o procesal habr�a provocado la decisi�n recurrida. A continuaci�n, recuerda que corresponde exclusivamente al �rgano judicial decidir qu� cuerpo policial practica las diligencias y que esa elecci�n no depende de las partes personadas en la causa.
La decisi�n supone un nuevo rev�s para el entorno de D�borah, que lleva a�os denunciando graves irregularidades alrededor del caso. Entre ellas, la desaparici�n durante a�os del tel�fono m�vil de la v�ctima y su posterior reaparici�n sin tarjeta SIM, lagunas en los registros de llamadas o informes periciales que apuntaban a posibles manipulaciones de pruebas mientras permanec�an bajo custodia policial.
LA FAMILIA SOSTIENE QUE EL DEBATE SE HA DESVIADO
La respuesta de la familia lleg� apenas unas horas despu�s de conocerse el auto. Su abogado present� un escrito de aclaraci�n en el que sostiene que el juzgado, la Fiscal�a y la defensa del �nico investigado est�n centrando el debate en una cuesti�n distinta de la que realmente planteaba el recurso.
Seg�n defiende el letrado, la familia nunca solicit� formalmente la reapertura de la causa, sino �nicamente que las pesquisas pasasen a manos de la UCO. Sin embargo, tanto la Fiscal�a como el propio auto judicial fundamentan buena parte de su rechazo en que el caso sigue archivado provisionalmente y en que no existen nuevos indicios para reabrirlo.
Para la familia, ah� reside precisamente el problema. Consideran que se est� respondiendo a una petici�n que nunca hicieron. "Desv�an la atenci�n", sostiene el escrito presentado este martes, al entender que la discusi�n no deb�a centrarse en si el procedimiento pod�a reabrirse, sino en qu� cuerpo policial deb�a encargarse de revisar unas diligencias en las que aseguran haber perdido toda confianza.
El escrito de aclaraci�n tambi�n reprocha al juzgado una aparente contradicci�n entre las dos resoluciones dictadas hasta ahora. Seg�n expone la familia, en la primera providencia el juez argument� que no ten�a competencia para decidir qu� cuerpo policial deb�a asumir la investigaci�n, mientras que en el auto conocido este martes sostiene precisamente que esa decisi�n corresponde al �rgano judicial.
D�borah Fern�ndez desapareci� el 30 de abril de 2002 en Vigo. Diez d�as despu�s, su cad�ver apareci� cuidadosamente colocado entre la maleza en una cuneta de O Rosal. M�s de dos d�cadas despu�s, el crimen contin�a sin resolverse.

















