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Una movilización de ganaderos ha interceptado esta mañana de viernes un camión cisterna en la localidad de Teixeiro, perteneciente al municipio coruñés de Curtis, procediendo al vertido de aproximadamente 15.000 litros de leche de origen portugués. La carga, según informan las fuentes, tenía como destino final la planta de procesamiento de la empresa Inleit situada en dicha localidad.
Esta acción se enmarca dentro de una campaña de protestas liderada por la organización Unións Agrarias para denunciar la entrada de leche procedente de Portugal y Francia en el mercado gallego. Según el sindicato, esta estrategia de la industria busca forzar una bajada de los precios en origen, perjudicando gravemente la viabilidad económica de las explotaciones locales.
Desde Unións Agrarias critican duramente la postura de la Xunta de Galicia, que asegura no encontrar indicios de una entrada masiva de leche foránea que distorsione el mercado. El sindicato rebate esta afirmación asegurando que basta con situarse a las puertas de las plantas industriales para comprobar el flujo constante de cisternas extranjeras. "Si las administraciones no actúan, nos tendrán enfrente", advierten, señalando que la industria está imponiendo precios abusivos e ignorando la Ley de Cadena Alimentaria para aumentar sus beneficios a costa de importar materia prima "a precio de saldo".
La tensión en el sector lácteo ha ido en aumento en los últimos días, coincidiendo con la negociación de nuevos contratos. El pasado sábado, miembros de la misma organización ya protagonizaron un incidente en un centro de Cash Galicia en Santiago de Compostela, donde tiraron cartones de leche extranjera para visibilizar su malestar ante las propuestas a la baja de la industria. Con el vertido de hoy en Teixeiro, los ganaderos envían un aviso claro: no aceptarán rebajas inasumibles que pongan a las granjas contra las cuerdas.





















