Actualizado
El municipio coruñés de Brión se encuentra sumido en un profundo dolor tras confirmarse el fallecimiento de una niña de apenas dos años, quien perdió la vida después de permanecer varias horas olvidada en el interior del vehículo de su progenitor. El trágico suceso, que ha conmocionado a toda la sociedad gallega, tuvo lugar este miércoles después de que el padre sufriera un fatal descuido al dirigirse a su puesto de trabajo habitual.
De acuerdo con los datos recabados por la Guardia Civil, que ha abierto una investigación formal de los hechos, el hombre inició la jornada dejando al hermano mayor de la pequeña en el colegio. Sin embargo, tras recibir una llamada telefónica mientras circulaba frente a su centro laboral, se despistó del trayecto que seguía cada mañana para llevar a la menor a la escuela infantil municipal. El padre estacionó el coche y acudió a trabajar sin percatarse de que su hija seguía en el asiento trasero. Cabe destacar que la familia reside en una vivienda situada justo encima del negocio donde trabaja el progenitor.
La alarma saltó definitivamente alrededor de las tres de la tarde, cuando la madre acudió a la guardería para recoger a la niña y le comunicaron que no había asistido al centro en todo el día. Tras el hallazgo, la menor fue trasladada de urgencia al Punto de Atención Continuada (PAC) de Bertamiráns cerca de las 16:00 horas. Pese a la rápida llegada de una ambulancia medicalizada que realizó intensas maniobras de reanimación, el personal sanitario no logró salvarla, pues la niña ya se encontraba en parada cardiorrespiratoria. Las autoridades han señalado que las altas temperaturas registradas durante la jornada y la deshidratación severa fueron los factores determinantes en el fatal desenlace.
Como señal de condolencia, el Ayuntamiento de Brión ha declarado dos días de luto oficial y ha convocado un minuto de silencio ante el consistorio para este viernes a las 12:00 horas. El alcalde, Pablo Lago, ha calificado la noticia de "día muy triste", subrayando que este drama "nos podría pasar a cualquiera" debido al estrés y las prisas diarias. El Grupo de Intervención Psicológica en Catástrofes y Emergencias (GIPCE) permanece asistiendo a la familia en estos momentos críticos.




















